LA REUNIÓN SECRETA DE RAFAEL CORREA CON MARCELO ODEBRECHT

Hay algo sorprendente y nunca reconocido por Rafael Correa: su estrecha relación con altos ejecutivos de Odebrecht desde que ocupaba el cargo de ministro de Economía en el gobierno de Alfredo Palacio. Esta relación nació en 2005 cuando Rafael Correa fue invitado por Fernando Reis a visitar Brasilia en un avión privado contratado por la multinacional. Un alto representante de la firma que visitó Quito, confirmó a Periodismo de Investigación (PI), una reunión entre Marcelo Bahía Odebrecht con Rafael Correa Delgado, realizada en el palacio de Carondelet, en el momento más tenso del escándalo generado por el colapso de la hidroeléctrica San Francisco en 2008.

LA REUNIÓN SECRETA DE RAFAEL CORREA CON MARCELO ODEBRECHT

Estas nuevas revelaciones surgen en una coyuntura muy particular: mientras se destapa una agria disputa familiar entre Marcelo  Odebrecht con su padre Emilio y su cuñado Mauricio Ferro (que dejó, por ahora, a Marcelo fuera de sus dominios empresariales); a las puertas de que la justicia ecuatoriana abra paso al “mayor juicio de la historia”, proceso en el que Rafael Correa es acusado de liderar una organización criminal que recibió sobornos de Odebrecht por $ 5.6 millones entre 2013 y 2014; y, en circunstancias en que el Estado ecuatoriano negocia -con una pistola en la nuca- un acuerdo de reparación integral que de no firmarse podría dejar en libertad a los sindicados, identificados por los delatores de Odebrecht como actores en las tramas delictivas investigadas.

El vuelo privado y la reunión con Marcelo

Antonio Poncioni Mérian, amigo personal de Marcelo y Emilio Odebtecht, es el delegado de la constructura para buscar soluciones y facilitar acuerdos a los conflictos generados en Argentina, Colombia y Ecuador. Poncioni, tras verificar información con ejecutivos de la firma brasileña, confirmó a nuestro medio la veracidad de una reunión mantenida en Quito entre Marcelo Odebrecht y Rafael Correa.

El encuentro se dio en el Palacio de Carondelet en presencia de varios miembros del gabinete, relata Poncioni.

Un hecho especial de aquella cita, es que Correa en un momento de cólera, habría expulsado del recinto a todos los presentes, incluido Marcelo. Se estima que, a raíz de este episiodio (2009) generado en medio del conflicto de San Francisco, es cuando el correísmo justifica la trillada frase: los sacamos a patadas”.

El penoso incidente ocurrido en la referida reunión con Marcelo, sería apenas un regaño en la larga y armoniosa relación entre Rafael Correa y Odebrecht. Una amistad forjada en 2005 cuando Correa, en calidad de ministro de Economía, asumió directamente la negociación de los proyectos Toachi – Pilatón, Baba, Carrizal-Chone y Aeropuerto del Tena. Fue en esa coyuntura cuando el entonces ejecutivo de la firma brasileña, Fernando Reis, invitó al joven ministro a visitar Brasil.

Poncioni Mérian revela que efectivamente el viaje de ida y vuelta se realizó en un avión privado pagado con dinero de Odebrecht. Al ser consultado sobre el enlace entre Odebrecht y Rafael Correa, Poncioni señala que el contacto fue Fabricio Correa Delgado, hermano del expresidente, un empresario constructor vinculado por años a las operaciones de Odebrecht en Ecuador y amigo personal de Fernando Reis.

Estas confesiones de Antonio Poncioni, fueron confirmadas por Fabricio Correa, en entrevista con este medio. Fabricio ratifica su relación empresarial con Odebrecht y su amistad con Fernando Reis a quien presentó con su hermano antes de ser presidente de la República.

El hermano mayor de los Correa Delgado ratifica lo dicho por Poncioni sobre el viaje a Brasil: como ministro de Economía, en el Gobierno de Alfredo Palacio, Rafael viajó a Brasilia, en un avión contratado por Odebrecht, a negociar el contrato para la hidroeléctrica Toachi-Pilatón para que se viabilizara lo “más pronto posible”, sostiene.

Agrega que, efectivamente, el avión fue rentado a un poderoso hombre de negocios ecuatoriano cuyo nombre prefirió mantener en reserva. Indicó también que Marcelo Odebrecht estuvo en Quito para firmar el nuevo acuerdo y “enderezar” los contratos.

En el reportaje “En Ecuador, el caso Odebrecht apunta a Correa y Glas” publicado por nuestro medio, citando los cables de Itamaraty, se reveló que en la reunión del 16 de mayo de 2005,  entre Rafael Correa y ejecutivos Odebrecht, se convino en la construcción de la central hidroeléctrica Toachi-Pilatón; en una modificación del aeropuerto del Tena; y, en un crédito de 40 millones de dólares.

El acuerdo con Correa garantizaba que Odebrecht participaría, como “primer oferente” y que la oferta brasileña sería sometida a un modelo “swiss challenge”; con el afán de viabilizar Toachi — Pilatón “en el más breve plazo posible”, destaca un informe enviado por el Embajador de Brasil en Quito.

Tres meses después de esa reunión, el prefecto de la provincia de Pichincha, Ramiro González (entonces aliado de Correa), adelantaba una resolución dejando en el camino a la competidora Impsa y abriendo la vía libre a la constructora brasileña. La firma del contrato solo se pudo realizar en 2007 una vez posesionado Rafael Correa, como presidente, y mientras Alecksey Mosquera ocupaba la cartera de Electricidad.

Luego se conoció que Mosquera recibió de Odebrecht $1 millón en coimas. Ese dinero fue escondido en empresas del exterior. Correa lo defendió y dijo que se trataba de un “acuerdo entre privados”, lo que fue desmentido por la policía de Andorra.

Fabricio Correa, quien figura ahora como testigo en el caso Arroz Verde, insistió que Odebrecht sí colaboró en la primera campaña de su hermano, con carros, chequeras corporativas y oficinas. Detalla que luego de los inconvenientes c

on las obras, su hermano le pidió que le diga a Odebrecht que no lo “fumen más”, que en el argot costeño significa que no le roben más.

El segundo viaje de Correa y la reunión con el “amigo de su pai”

Marcelo Odebrecht, junto a su abuelo Norberto y a su padre Emilio.

Este medio consultó al representante de Odebrecht respecto a la autenticidad de un mail de fecha 6 de diciembre de 2006, en el que Marcelo Odebrecht remite a Alexandrino Alencar representante de la subsidiaria Braskem, una agenda de proyectos a ser discutida entre los presidentes de Brasil y Ecuador (Lula Da Silva y Rafael Correa), en la reunión pactada para el 7 de diciembre de ese año, en el palacio de Planalto, cita a la que también asistieron Gustavo Larrea, Ricardo Patiño y Juan Carlos Toledo.

Poncioni valida el documento y califica de normal el envío de una agenda temática a reuniones bilaterales, como la mencionada en el correo electrónico. El referido mail consta en el expediente Lava Jato.

Según el caso Lava Jato, Alexandrino Alencar, era uno de los personajes centrales en la trama de sobornos de la constructora brasileña a funcionarios públicos de Venezuela, Ecuador, Perú y Colombia. De acuerdo con una declaración de Alencar, Odebrecht para ampliar los negocios en otros países utilizó el nombre del expresidente Lula Da Silva, registrado con el seudónimo de “amigo de su pai (amigo de su padre Emilio), como “su tarjeta de visita o presentación”.

Alencar dijo que pidió directamente a Lula reunir a los presidentes de otros países para defender los intereses de la compañía. Citó como ejemplos a Hugo Chávez de Venezuela, y Rafael Correa de Ecuador. “Con Rafael Correa tuvimos una gran disputa de negocios en Ecuador debido a una presa (San Francisco)”, precisó el delator. Fabricio Correa, coincide que Lula actuaba como lobista de Odebtecht y sostiene que el tamaño de la corrupción en Ecuador bordea los $ 2000 millones.

La coartada de Odebrecht era preparar una serie de conferencias para el expresidente de Brasil con la intención de ganar mercado en el extranjero. Por cada una de las charlas, Lula recibió 200.000 dólares, según Alencar. Parte de las visitas a Perú, Colombia y Ecuador, incluyó la entrega de doctorados Honoris Causa al expresidente.

Los viajes se cumplieron durante el año 2013, de acuerdo con lo descrito en los documentos. Justamente en 2013 el gobierno de Correa entregó millonarios contratos a Odebrecht en la fallida refinería del Pacífico.

La visita del electo presidente Rafael Correa a Lula Da Silva, el 7 de diciembre de 2006, implicó también un acuerdo que blindaría a Petrobras de cualquier intento de Ecuador por revisar sus contratos, en especial aquellos que encerraban escándalos de corrupción, como el del campo unificado Palo Azul. En una carta suscrita por la entonces canciller María Fernanda Espinosa, se confirma el acuerdo de 2006, entre Lula y Correa que perdonó a la multinacional una demanda de $ 2500 millones, formalizada por la Fiscalía.

Como toda relación seria, la de Odebrecht con Rafael Correa, encontró tropiezos. En septiembre de 2008 se dio el escándalo en la hidroeléctrica San Francisco. Tras la firma de sendos decretos expulsando del país a la constructora, Correa inundaba de ácidos adjetivos a su contraparte: “Mientras más escarbo, más pus encuentro».

Estos señores (Odebrecht) han sido corruptos y corruptores, han tenido comprados a funcionarios del Estado”, decía el mandatario en tono molesto, mientras llevaba a la multinacional ante los tribunales. Pero, luego de la intervención de los padrinos, Lula Da Silva y Hugo Chávez, las aguas volverían a su cauce.

El perdón y olvido se había consumado, y así las demandas por U$ 250 millones, glosas por U$ 70 millones y hasta las órdenes de prisión, solo quedarían como un feo recuerdo de unas bravatas transitorias.

Ecuador negocia con una pistola en la nuca

El Ecuador está ineludiblemente encaminado a firmar el acuerdo de reparación integral con Odebrecht. Debe hacerlo porque el convenio de cooperación marco que el exfiscal Carlos Baca Mancheno, firmó con la constructora, en junio de 2017, estableció concretar ese acuerdo final; caso contrario, Odebrecht puede terminar con la cooperación penal y ello significaría retirar las pruebas materiales que entregó y los testigos que declararon en el juicio en el que se condenó a seis años de prisión a Jorge Glas y otros por asociación ilícita.

Pedro Espinosa, Carlos Baca, Wilson Toainga

Significaría la liberación inmediata de todos los condenados y la peor derrota de la lucha anticorrupción en el país. La Procuraduría General del Estado lo sabe y por ello busca el acuerdo con la empresa desde que el escándalo Arroz Verde se hizo público en mayo pasado.

Los negociadores de Odebrecht también lo saben y por ello tratan de sacar ventajas a su favor. El representante de la constructora deja entrever que podría retirarse del acuerdo marco de cooperación penal que mantiene con la Fiscalía General del Estado y de esta manera permitir la libertad de los sentenciados en el caso de asociación ilícita y de todos los involucrados en el proceso sobornos 2012 – 2016.

El acuerdo de reparación integral tiene dos componentes. El primero, de orden penal que ha permitido contar con información y testimonios anticipados de varios ex ejecutuvos de la firma en al menos dos procesos importantes. El segundo es de carácter civil, orientado a sanear las cuentas de la compañía, liberarla de responsabilidades e indemnizar al Estado. Si un componente no funciona se cae todo el acuerdo.

En los complejos tiempos ecuatorianos, con un mapa preelectoral y un gobierno flotando en el piso, este tema debe cerrarse hasta finales del presente año, caso contrario Odebrecht puede desistir del acuerdo marco de cooperación penal que permitió enjuiciar y condenar a Jorge Glas, Ricardo Rivera y otros y de esta forma retirar las pruebas con sus delatores.

José Santos, exejecutivo de Odebrecht y Ricardo Rivera, tío de Jorge Glas.

Es difícil aceptarlo pero esta realidad se apalanca en el acuerdo de cooperación integral que esa empresa firmó con la Fiscalía General de Estado, cuando Carlos Baca Mancheno dirigió esa entidad. Un acuerdo que para algunos se parece a una camisa de fuerza. De suceder lo planteado, el Estado ecuatoriano estaría forzado a demandar penalmente a Odebrecht, sostiene el jurista Ramiro García.

Como se ha dicho, el acuerdo final con la constructora no solo pasa por la cooperación penal que ha prestado para sancionar y condenar a Glas y otros. También está encaminado al área civil y ello implica sanear glosas, procesos tributarios, además de liberarles de cualquier obligación existente, asi como el pago de una indemnización que en este momento es analizada por las autoridades ecuatorianas y los abogados de la empresa.

Hasta el momento, ni siquiera se ha logrado determinar una fórmula de cálculo para establecer el monto de la indemnización, es más, el Procurador del Estado no tiene una cifra propia de las coimas pagadas por la compañía.

Él se basa en la cifra de Odebrecht que no supera los $50 millones. Nada se habla de las diferencias de costos entre los contratos originales y las facturas finales que según cálculos de nuestro portal superan los $850 millones, sin contar con los incrementos en el Metro de Quito. Tampoco se conoce de informes referidos a lucro cesante de obras que no funcionan y de otros impactos económicos generados por la corrupción.

Poncioni alerta que otro de los obstáculos para alcanzar un acuerdo es la negativa del ministro de Economía Richard Martínez, de autorizar al Servicio de Rentas Internas SRI, evacuar pendientes tributarios que mantiene Odebrecht con el Estado. Este es otro tema devorado por el silencio oficial.

Arroz Verde movió el avispero

Hasta el pasado 2 de mayo, las autoridades de control del Ecuador no miraban con preocupación el cierre y la firma del acuerdo de reparación integral con la constructora Odebrecht, tras la sentencia en que Jorge Glas y otros habían sido condenados gracias a la cooperación de los delatores de la empresa y esperaban únicamente el cierre del caso con la ratificación del recurso de casación.

Hasta entonces, según la Fiscalía, se había explotado toda la información recibida del convenio de cooperación que primeramente firmó el ex fiscal Carlos Baca Mancheno en junio de 2017. Pero la publicación del caso Arroz Verde transformó por completo el escenario del acuerdo de cooperación.

La publicación de los detalles de cómo Odebrecht entregó el dinero de los sobornos para financiar las campañas de Alianza País, obligó a la Fiscalía a recurrir nuevamente al convenio de cooperación y receptar la declaración de José Santos.

Odebrecht entregó la información a cuatro fiscales

Si el convenio de cooperación obligaba a Odebrecht a entregar toda la información relativa al país y permitir a sus delatores detallar y confirmar los hechos, ¿por qué la información de Arroz Verde, sobre la trama de sobornos, no constó en la documentación física entregada por la Procuraduría de Brasil y la declaración de Santos y otros delatores?

¿Odebrecht entregó toda la información? Antonio Poncioni, dice que sí. Agregó que la misma información se entregó a los cuatro fiscales que estuvieron en el cargo.

Consultado sobre las razones por las que los delatores no revelaron información nueva, como la de Arroz Verde, dijo que los delatores solo responden si les preguntan. En el juicio contra Jorge Glas, el delator José Santos dijo que entregó dinero a Glas para la campaña pero el entonces fiscal Baca Mancheno dejó pasar esa afirmación que se diluyó con el tiempo. ¿Por qué Baca no preguntó este hecho?

La confirmación de Santos de la entrega de dinero en el caso Sobornos 2012-2016 es una extensión de la cooperación eficaz en un nuevo caso que implica el delito de cohecho en el que los principales involucrados son Rafael Correa, Alexis Mera, Vinicio Alvarado, María Duarte, Walter Solís, entre otros.

Odebrecht entendió que el nuevo escenario le obligaba al Estado ecuatoriano a cerrar el acuerdo y solo esperó la llamada de las autoridades para iniciar el proceso de cierre. En términos sencillos, las delaciones que permite el acuerdo penal y reforzaron las condenas a Glas y Ricardo Rivera, están atadas a un acuerdo de carácter civil, que de no concretarse, la cooperación penal quedaría sin piso y todos los detenidos por Odebrecht e involucrados en Arroz Verde pueden ser liberados.

Odebrecht reclama el vuelto

Poncioni asegura que Odebrecht no tiene intención de volver a contratar con Ecuador. Su objetivo es lograr un acuerdo con la Procuraduría hasta diciembre de 2019 y considera que si la negociación va mas allá de ese mes puede fracasar por la coyuntura preelectoral que enfrentará el país.

El intento de cerrar un acuerdo puede ser una estrategia de la empresa para precautelar su condición jurídica a nivel internacional en momentos que está por declararse en bancarrota para proteger el patrimonio que aún posee.

De eso Poncioni no habla, pero quedó en evidencia en la charla que mantuvo con este portal. Aseguró que Odebrecht no tiene dinero para resarcir los daños al Ecuador por lo que propone un cruce de cuentas. Su plan es que el Estado admita el pago de los 110 millones de dólares faltantes a favor de la constructora. Es decir, el dinero de la reparación debe salir de esa deuda.

Esos recursos fueron congelados por el propio gobierno de Rafael Correa, cuando estalló el escándalo en 2016 y correspondían a pagos pendientes del contrato que Petroecuador firmó para la construcción del Poliducto Pascuales-Cuenca, en octubre de 2013.

Los términos del contrato establecen que el único lugar para solventar controversias es el Centro de Mediación de la Procuraduría General del Estado, por tanto, el camino de la empresa será cuesta arriba ya que está incapacitada para recurrir a un tribunal internacional.

Ya fuera del Ecuador, dice Poncioni, Odebrecht estableció acuerdos con pagos de multas y medidas para corregir fallas de conformidad únicamente con Brasil, Estados Unidos y Suiza. Aunque en agosto de 2018 también logró un acuerdo económico con Panamá por $220 millones.

Odebrecht y la Fiscalía General del Estado firmaron el acuerdo de cooperación penal en junio de 2017. Agregó que la información de los hechos de corrupción ha estado en manos de cuatro fiscales: Carlos Baca, Pérez Reyna, Ruth Palacios y Diana Salazar.

Desde entonces, dice Poncioni, se debió tener acceso a extensas investigaciones del caso y aseguró que la empresa abrió el camino de colaboración judicial con 76 delatores. De ellos, Ecuador apenas permitió el testimonio de José Santos Filho y ha guardado una inacción -cómplice- o silencio de al menos 10 ex ejecutivos de la empresa.

Odebrecht apoyó la campaña de 2006

Lenin Moreno y Rafael Correa en la campaña electoral del año 2006

En conversación con este medio, Fabricio Correa Delgado confirmó que, como ministro de Economía, en el Gobierno de Alfredo Palacio, Rafael viajó a Brasilia, en un avión contratado por Odebrecht, a negociar el contrato para la hidroeléctrica Toachi-Pilatón para que se viabilizara este proyecto lo “más pronto posible”. 

El avión fue rentado a un poderoso hombre de negocios ecuatoriano cuyo nombre prefirió mantener en reserva. Además, indicó que Marcelo Odebrecht estuvo en Quito para firmar el nuevo acuerdo y “enderezar” los contratos.

Fabricio Correa señaló que Odebrecht sí colaboró en la primera campaña de su hermano, con carros, chequeras corporativas y oficinas. Luego vinieron los aportes económicos. De las contribuciones de Odebrecht dice que “no tiene idea” de la cifra, lo que sí recuerda es que él fue “recaudador” en Guayaquil y que declaró un monto de $ 3,7 millones para toda la campaña.

Detalla que luego de los inconvenientes con las obras, su hermano le pidió que le diga a Odebrecht que no lo “fumen más”, que en el argot costeño significa que no le roben más.

  • ¿Cómo y dónde se reunió Rafael Correa con Odebrecht?

Fabricio Correa, hermano del expresidente, señala que “Rafael ni bien se sentó como ministro, una de las primeras cosas que hizo fue irse a Brasil con el presidente Palacio (…) a fines de abril debe haberse ido. Allá él se hace amigo de Chávez”. “Originalmente, el ministro de Economía no tenía que ir a esa cita, pero Odebrecht como tenía que establecer relaciones con el nuevo ministro pidió que se lo invite”, indica.

Rafael viajó (ida y vuelta) desde Quito a Brasilia (Brasil) en un avión rentado por Odebrecht, a un empresario ecuatoriano. La gestión, según Antonio Poncioni, la hizo Fernando Reis, otro ejecutivo de la constructora.

Fabricio Correa señala que al regreso, Rafael “por ganar tiempo es que acepta, en vez de hacer todas las triangulaciones que había que hacer para llegar a Ecuador, acepta venir directamente para acá en un avión que alquiló Odebrecht a un empresario ecuatoriano”, cuyo nombre prefirió mantener en reserva.

Poncioni señaló a este medio que el enlace entre Fernando Reis y Rafael fue su hermano Fabricio.

“Eso es verdad”, dice Fabricio, “pero no para ese vuelo, sino que en 2005, el jefe de la misión de Odebrecht aquí en Ecuador era Fernando Reis y yo tenía relaciones comerciales con ellos desde el año 96, luego él pasó a ser mano derecha de Odebrecht en el tema financiero, lo mandaron a Florida y cuando Rafael resultó presidente electo, por la amistad que había… él fue quien me llamó para salvar esos tres contratos”.

… “pero que no me fumen más

Los tres contratos a los que se refiere Correa, eran Carrizal-Chone, Toachi-Pilatón y Multipropósito Baba.

Fabricio relata que Reis le llamó para que “vea cómo nos puede ayudar con estos tres contratos que ya están… pero que prácticamente se están perdiendo” (…). “Le dije a Rafael, porque era mi obligación y Rafael me dio una frase que todavía la tengo grabada, dice ok, y diles que no me fumen más”. En el argot costeño, fumarse a alguien significa robarle, estafarlo, aclara.

El hermano del expresidente reveló detalles de las negociaciones tras los proyectos Baba y Toachi-Pilatón y cómo funcionarios correístas hicieron negocios en beneficio de sus propios bolsillos.

Del multipropósito Baba, Fabricio dice que cuatro “pelucones” de Guayaquil “habían hecho un fideicomiso con Odebrecht”. “Para mí es delicado, porque son hasta amigos, son pelucones, comenzando por Isabelita (Noboa); ellos habían hecho con tres o cuatro notables más de Guayaquil (…) un fideicomiso. Ahora ellos eran dueños del proyecto Baba”. Reis se justificó indicando que la alianza la habían hecho para conseguir el préstamo. “Casi un año tomó desarmarles el fideicomiso porque estaban los pelucones de Guayaquil defendiendo eso. Eso me dio coraje, porque por los menos ahí el proyecto hubiera costado los 208 millones, porque iban a defender ellos el billete, pero acá en manos de Cristóbal Punina terminó costando 560 millones esa pendejada”. “Cristóbal Punina fue el brazo operativo de este Walter Solís, amigo íntimo de Rafael”.

“El otro contrato era Toachi-Pilatón que se ha manejado tan mal que está botado” (…) después me busca Fabio Gandolfo, me dice Fabricio es que tenemos problemas con San Francisco. (…) Yo también soy ingeniero hidráulico y vivo de hacer estaciones de bombeo, que es como una hidroeléctrica al revés entonces, yo sabía del tema. Les digo, ustedes ahí han omitido el túnel de baypass, está de mala calidad esa vaina, las tomas de aguas de refrigeración no son de la fuente limpia sino del río con lodo por eso ya se les han recalentado y quemado los rodamientos, enderece esa vaina porque Rafael no le va a perdonar la vida. Fácil le digo, a usted le dieron 13 millones de premio por supuestamente terminar nueve meses antes la obra, obviamente omitiendo cosas.  Usted para la parte política devuélvale el cheque de los 13 millones a Rafael (…) y usted recibe nueve meses de oxígeno contractual”, explica Fabricio.

Odebrecht fue expulsada en 2007 por los problemas en la central San Francisco. Los 13 millones nunca fueron devueltos.

“Yo se lo dije literalmente a Fernando (Reis), Fernando emocionado dice ok, yo voy para allá, le dije, no Fernando, Rafael ahora es presidente de la república. Entonces más allá de su amistad y de que usted puede venir, yo creo que lo lógico es que venga Marcelo Odebrecht”.

La coima a Derlis Palacios

Fabricio Correa también habló del exministro de Obras Públicas, Derlis Palacios, quien fue acusado de presunto peculado por irregularidades en la adjudicación directa de 24 contratos a compañías constructoras, bajo una declaratoria de emergencia.

“Rafael delegó a Ricardo Patiño el tema, que era el ministro de Finanzas (…) Patiño pone esto en manos de Derlis Palacios, que yo le decía el desliz del palacio. Porque este era un delincuente que se pasaba el día sentado en Cuenca, en una retroexcavadora, viendo qué trabajo le salía y tenía una camioneta que cuando iba por las calles adoquinadas de Cuenca parecía que volaba porque tenía podridas las puertas”, relata Correa.

Y continúa “Derlis empieza a hacer la relación con Odebrecht y efectivamente arreglan el tema de Carrizal-Chone, pero disminuyendo el calibre de las tuberías, por lo que facturaban menos pero ganaban más (…) Derlis saca toda la tubería para su amigo cuencano de Rival y le entregan todo el contrato de tubería de plástico reforzado con fibra de vidrio, a la compañía sin tener fábrica. Era un contrato directo de Odebrecht con Rival, entonces con contrato en mano, este señor, apadrinado por Derlis Palacios, va a la Corporación Financiera Nacional (CFN) y pide el préstamo para recién ponerse a hacer la fábrica y con el préstamo de la CFN y el anticipo de Odebrecht hace la fábrica que está en Guayaquil y se ponen a entregar las tuberías. Así fue el chanchullo, a Derlis Palacios le dieron siquiera 5 o 6 millones de comisión, yo no lo puedo demostrar pero sé de la gente relacionada de ese tema”.

La comisión según Fabricio, “se la dieron los que fabrican la resina en Colombia, vinculados a Odebrecht, porque ellos habían traído los tubos de la etapa uno de Carrizal-Chone. La etapa dos defendimos que se haga con ecuatorianos; había una fábrica en Babahoyo, pero como no era una fábrica que les iba a dar coima, hicieron todo este mamotreto para que la fábrica ganadora sea la del amigo cuencano de Derlis, dueño de Rival”, asegura.

En septiembre del 2008, Correa suspendió unilateralmente los contratos de San Francisco, Toachi-Pilatón, Carrizal- Chone, Baba. «Arreglen rápido lo que hicieron y arreglen rápido el resto de contratos, que son tremendamente lesivos para el país. No solo se van del país; no descansaré hasta darle a conocer al mundo lo que han hecho en este país”, dijo enojado Correa.

Fabricio recuerda que luego de la visita de Fabio Gandolfo por los problemas en San Francisco, Rafael le ordenó que les diga que arreglen la central o se van. “Me mandó con el ingeniero Jorge Mórtola, que era su asesor en temas hidráulicos, fuimos a la oficina de Odebrecht, hicimos una acta manuscrita que no quisieron firmar (…) y Jorge Mórtola le informó a Rafael que le habíamos dicho a estos que arreglen o se vayan, y los botamos, se los botó, hasta ahí Rafael estaba blindado ante cualquier acusación de corrupción, pero después Lula presionó, Alexis Mera arregló con Diego García la parte legal y Jorge Glas la parte técnica y los trajeron y le dieron 4.000 millones en contratos”, concluyó.

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