La Historia23 octubre, 202024min
Fue una imagen llena de signos representativos de la derrota humana. Allí, frente a una computadora apareció Abdalá Bucaram Ortiz, de 67 años, con un semblante de mala salud pero, sobre todo, de mal ánimo. En su mano derecha no deja de lucir su Rolex de oro, pero desde hace un poco más de un mes, en su cuerpo también está fijo un grillete electrónico, puesto sobre su tobillo izquierdo por orden de un juez, para que la Policía sepa exactamente y a cada instante en donde se encuentra este ex presidente del Ecuador.