LA MALA TOS DEL MILLONARIO CONTRATO DE MASCARILLAS

Isidoro Ricardo Martínez Velásquez, no necesitó de ninguna empresa, su solo nombre fue una expresión de solvencia económica y ética que garantizaba la suscripción de un contrato de $9.9 millones, para la provisión de 2 millones de mascarillas quirúrgicas, a un precio de $4,98 la unidad. Así lo entendió la máxima autoridad de salud, en momentos en que médicos y enfermeras se contagabian y morían por falta de tapa bocas.

LA MALA TOS DEL MILLONARIO CONTRATO DE MASCARILLAS

El 29 de mayo de 2020, con la certeza de que Martínez era el único que podía proveer esos insumos, se firmó el contrato y le entregaron $4.4 millones (45%) de adelanto.

Con esa plata, Isidoro salió a buscar mascarillas, pero solo tenía dinero para 1 millón, es decir, la solvencia que le dio el Gobierno. Un día después de vencido el contrato, Martínez pudo contratar con otro intermediario, el millón de mascarillas a $3,80 cada una, $3.8 millones.

Esta es la historia de un Estado que le prestó dinero a un vendedor de humo con palanca oficial, quien se salvó de contagiarse de peculado gracias a un especial lavado de manos gubernamental.

Lo reveló Periodismo de Investigación en la nota titulada “EL NARCO LE METE MANO A LOS CONTRATOS DEL ESTADO”.

En medio de la emergencia sanitaria generada por el coronavirus y agudizada por la falta de insumos médicos, el Ministerio de Salud firmó un contrato por $9.9 millones, para la compra de 2 millones de mascarillas (respiradores con eficiencia de filtración mínima del 95% quirúrgico con mascarilla de filtrado), a un costo de $ 4,98 la unidad.

El contrato fue suscrito el 29 de mayo de 2020, por Miguel Ángel Guevara Yulán, en representación del ministro Juan Carlos Zevallos y el proveedor (intermediario) Isidoro Martínez Velásquez, a quien se le entregó un anticipo de $ 4.4 millones, el 45% de valor del contrato.

El plazo establecido señaló que los respiradores debían entregarse en los siguientes 15 días, una vez pagado el anticipo, es decir, entre el 15 y 19 de junio de 2020, según explicó a este medio el ministro de Salud Juan Carlos Zevallos, en nuestra nota publicada el 9 de junio.

En aquella ocasión, Zevallos desestimó irregularidades en el proceso, aseguró que se contaba con información que les permitió saber que ese contrato no tenía sobreprecio y dijo que el proveedor Isidoro Martínez cumpliría con los plazos contractuales.

Al cierre de esta edición se conoció que Martínez no tuvo la solvencia económica para adquirir los 2 millones de mascarillas ofertadas, por lo que el Ministerio de Salud debió terminar el contrato de mutuo acuerdo para evitarse mayores problemas.

«Ni siquiera he imaginado ese escenario, el proveedor estuvo calificado en todas las instancias del concurso y bajo esa línea firmó un contrato que tiene que cumplirse, no sé qué pensar si no se lleva a cabo”, señalaba el 9 de junio el ministro Zevallos.

Periodismo de Investigación conoció que Martínez únicamente entregaría un millón de mascarillas, las mismas que en este momento, según fuentes oficiales están en proceso de desaduanización.

Recordemos que la principal razón por la que Isidoro Martínez se adjudicó el contrato fue porque aseguró contar con la capacidad para entregar los dos millones de mascarillas para uso médico en las Unidades de Cuidados Intensivos del país en los tiempos establecidos en el contrato.

Esas eras las condiciones primordiales que exigía la emergencia sanitaria, incluso el precio podía ser relativo a la demanda del mercado. Y justo esas condiciones básicas (plazo y cantidad) no fueron cumplidas.

Zevallos se había tomado el tiempo para que la contratación no sea un fracaso, incluso aseguró que por un principio de transparencia no realizó la compra bajo régimen especial.

El ministro tenía esperanza que la adquisición se concretara sin inconvenientes, porque la salud del personal médico dependía de ello. “Esa contratación se determinó en base a una necesidad y al cumplimiento de una ficha técnica, baso mi precio en el plazo de entrega, porque me pueden decir que cada respirador le doy a $1,75 pero le traigo en 2022, señaló al referirse a los cuestionamientos de este portal.

Sin embargo, ese criterio de garantía de plazo de nada sirvió porque Isidoro Martínez no cumplió, pues hasta el 2 de julio el ministerio no recibe ni siquiera el millón de respiradores, estos están en camino.

El contrato venció el 22 de junio y para poder cumplir con el Ministerio de Salud, al día siguiente, el 23 de junio, Isidoro Martínez Velásquez recién alcanzó a firmar un contrato con la empresa RNL Investments Group LLC, de Estados Unidos para adquirir supuestamente 2 millones de respiradores (N95 1860 3M) a $ 3,80 la unidad.

Una diferencia de $ 1,18 entre el valor pagado por Martínez al proveedor norteamericano y el valor fijado al Ministerio de Salud ($4,98).

Del documento queda en evidencia que Martínez adquirió las mascarillas a $3,80 cada una, a otro intermediario. Lo que se desconoce es quién fue el proveedor de RNL Investments Group LLC, firma creada en Florida el año 2017 que según el reporte público cuenta con apenas 2 empleados.

Nuestro medio obtuvo una cotización del proveedor autorizado por el fabricante 3M, de los respiradores médicos N95 requeridos por el ministerio. La proforma 34930 de 8 de junio de 2020 señala un precio de $1,62 cada mascarilla.

El contrato entre Martínez y RNL Investments Group LLC sumó $ 7, 6 millones y estableció que una vez pagada la importación, el proveedor entregaría los insumos dentro de los próximos 10 días, es decir recién el 3 de julio de 2020.

Esta negociación tampoco se concretó porque Martínez no consiguió el 100% del dinero para pagar la importación. En su bolsillo solo tenía el adelanto que le dio el Ministro de Salud. Finalmente, Martínez logró importar un millón de respiradores que, según un funcionario del MSP, serán entregados en los próximos días.

El valor de esa importación bordea los $ 3. 8 millones, cifra que está por debajo de los $ 4.4 millones que entregó el Ministerio en calidad de adelanto. A simples cuentas, Martínez por el negocio fallido tiene en su bolsillo una diferencia de $ 600.000. Si el contrato de $9.9 millones se hubiese cumplido, considerando el precio pactado por Martínez con la LLC de USA, el poderoso intermediario hubiera sumado a su haber $2.3 millones.

Al final, el proceso no benefició al Ministerio de Salud como habían planeado las autoridades, al contrario, fue el contratista el que resultó favorecido, pues sin tener un centavo en el bolsillo y mucho menos la capacidad de entrega inmediata de los insumos se adjudicó la millonaria negociación, entregó lo que pudo, bajo sus términos y tiempos y ganando, al parecer, $1,18 por cada respirador. Esta es otra historia de como ganar dinero en tiempos de pandemia sin zafarse el nudo de la corbata.

 

 

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