EL HOSPITAL PERDIDO DE MANTA

Manta perdió su principal casa de salud en plena pandemia de Covid19 y está lejos de prestar servicios en los próximos meses. Una serie de errores han llevado al Hospital Rafael Rodríguez Zambrano operar en condiciones de marginalidad. La reconstrucción de las viejas estructura debió terminar en enero, pero hoy la atención se brinda en cubículos mal diseñados y sin servicios básicos. Otra obra de corrupción e ineficiencia del gobierno de todos.

EL HOSPITAL PERDIDO DE MANTA

Manabí ha sido doblemente devastada: por el terremoto de 2016 y por una incurable corrupción. Durante el gobierno de Rafael Correa, casi el 90% de los fondos para la reconstrucción ($3 mil millones), desaparecieron entre obras fantasmas, sobreprecios y coimas, según información publicada por Periodismo de Investigación.

Como si esto no fuera suficiente, en el gobierno de Lenín Moreno, se ofreció construir y rehabilitar varios hospitales de la provincia. La cifra comprometida por el Servicio de Contratación de Obras, Secob, para los centros hospitalarios de Bahía, Manta, Pedernales y Chone, supera los $124 millones.

En el caso de Pedernales, desapareció el adelanto ($7 millones) en un abrir y cerrar de ojos, solo queda una explanada, como réplica de la fallida Refinería del Pacífico.

El hospital de Chone no se sale de esa ruta: dos meses después de concluido el plazo, la obra apenas avanzó un 54%.

El hospital Rafael Rodríguez de Manta, sigue la misma tragedia, tras consumirse el 50% del anticipo de los $27 millones presupuestados, está abandonado.

Finalmente, el Miguel Alcívar de Bahía de Caráquez, adjudicado en un laberinto de irregularidades, igualmente está parado.

Periodismo de Investigación ha preparado varias entregas sobre esta dolorosa historia de la provincia de Eloy Alfaro. Empezamos con el hospital perdido de Manta.

El principio de la proporcionalidad se impone a rajatabla: a mayor corrupción, mayor torpeza. El plan de reconstrucción del principal hospital de Manta es el mejor ejemplo. Llamado Rafael Rodríguez Zambrano fue construido hace 40 años, con capacidad para 220 camas; luego del terremoto del 16A el edificio quedó seriamente comprometido, las autoridades le dieron sello rojo y debía ser demolido.

La evacuación nunca se concretó y el Servicio de Contratación de Obras Segob, prefirió adelantar un proyecto de reconstrucción y fortalecimiento de la estructura civil, pero con menor capacidad operativa (180 camas).

La llamada Reconstrucción, readecuación y remodelación de la infraestructura física y operatividad inició el 3 de junio de 2019.

La Constructora Vicente Rodríguez Cia Ltda., fue la ganadora de un proceso con trampa que se valoró en $25.946.688,32.

Siete empresas fueron descalificadas del concurso porque en el desglose de precios unitarios de sus ofertas propusieron una sola jornada laboral de ocho horas, mientras que Constructora Vicente Rodríguez, la oferta ganadora, propuso tres jornadas diarias de ocho horas de trabajo.

En Manta se constituyó una veeduría para seguir el proceso de licitación y cuando analizó la propuesta ganadora descubrió queel cálculo de la programación de obra no tiene en cuenta un calendario de  3 jornadas de trabajo”, es decir mintió. El tiempo de ejecución de la obra era 540 días  pero al ofertarse tres jornadas diarias el plazo debía reducirse a 180 días y eso no sucedió. Se pidió se declare el concurso desierto pero no sucedió.

El contratista recibió un anticipo de $12.973.344,16 el 14 de junio de 2019 pero desde entonces no realizó trabajos de importancia.

El tres de junio de 2019 decenas de trabajadores de la construcción, a fuerza de mazos, empezaron a botar estructuras con pacientes y personal de salud laborando.

Recién nacidos, madres, ancianos, decenas de enfermos y convalecientes de intervenciones quirúrgicas abandonaron el edificio aterrorizados por los temblores que provocaban los golpes.

La constructora Vicente Rodríguez y la gerencia del hospital no entendían que era imposible derrocar paredes, botar pisos, inhabilitar el sistema eléctrico y cortar el agua en un hospital operativo.

Debió intervenir el Comité Cívico de Manta que interpuso una acción de protección para evitar desgracias y solo cuando el juez ordenó parar los trabajos, el constructor y el gerente del hospital se rascaron la cabeza y se preguntaron: ¿qué hacemos?

Marcos Bermúdez Palomeque, que era una cuota del asambleísta Daniel Mendoza, llegó a la gerencia del hospital en el período en que inició la reconstrucción. Los informativos en el perfil de Facebook de ese hospital recogen como un hecho normal los trabajos de los martillos neumáticos con pacientes dentro de habitaciones: la “empresa…ha iniciado sus trabajos, con la intervención del área perimetral (cerramiento y muros) y del bloque 1 de escaleras de evacuación, aquello; hasta que el edificio logre desocuparse integralmente…”.

Cuando comprendieron que la remodelación implicaba trasladar temporalmente el hospital a otro lugar, desarrollaron un nuevo proyecto que denominaron “Contingencia”.

Llamaron nuevamente al Servicio de Contratación de Obras y dieron paso a una subasta inversa para adjudicar la construcción de un hospital temporal, sin términos de referencia, sin estudio de costos y sin terreno para construir: todos los ingredientes para un cóctel de corrupción.

Nombraron al proyecto “Adquisición de módulos para la unidad móvil de salud en sistema modular”, se valoró en $3.641.322 pero se adjudicó en $3.568.846,50. El Segob se atrevió a señalar que el ahorro para el Estado fue de $72.476

El 8 de julio, un mes después del inicio de los malogrados trabajos, a tontas y a locas, se adjudicó la nueva obra. No había recursos para iniciar los trabajos y solo se notificó la entrega del anticipo tres meses después, el 16 de octubre, cuando las protestas habían acorralado al gobierno de Lenín Moreno.

PLIEGOS COPIADOS

La contingencia u hospital temporal a construirse carecía de todo para su contratación.  Incluso la ex ministra de salud, Catalina Andramuño, que fue reina de las componendas, se opuso al proceso. Pese a todo se llevó a cabo y el gerente Marcos Alejandro Bermúdez Palomeque adjudicó la obra al contratista Antonio Edmundo Córdova Neumane.

Se dijo que ese hospital temporal tendría 100 camas mientras dure el proceso de reconstrucción. La realidad es que apenas llega a 30 y en condiciones impensables.

En un área de 7000 metros cuadrados debía instalarse 26 módulos (entiéndase cuatro de máquinas, emergencia, hospitalización, ginecología, imagen, laboratorio, centro quirúrgico, esterilización, central de gases, unidad UCI, morgue, desechos etc).

Se comprometió entregar la obra en 100 días, plazo que terminó el 20 de enero pasado.

A medida que iniciaron los trabajos descubrieron problemas que creían no existían en una construcción, como por ejemplo el sistema de descargas de aguas servidas. Nunca estuvo en los planes del hospital construir una línea de alcantarillado y ante la falta de recursos no programados acudieron al municipio de la ciudad por ayuda, según informes de febrero de 2020 del propio Ministerio de Salud.
La solución a las aguas servidas se logró el 18 de marzo por acción de la Empresa Municipal de Agua de Manta.

El acceso al agua potable se solucionó también en marzo con la ayuda de tres sistemas de bombeo que llevaron el líquido desde el viejo hospital hasta el sitio de la llamada contingencia.

El módulo de emergencia apenas empezó a funcionar el 28 de marzo, el contratista informó además que nunca hubo el estudio de resistividad eléctrica.

Al mes de marzo no habían considerado la colocación de duchas en habitaciones y no había conexiones a los sistemas de lavado para desinfección. Tampoco existían canaletas para desagüe de lluvias.

Había detalles peores como la falta de alarmas para los sistemas de presión de gases de uso medico, es decir las tuberías podían estallar. O la falta de anclajes de las lamparas para cirugías.

En ese estado llegó la epidemia y se paralizaron los trabajos.

El comité cívico de Manta realizó un análisis de los precios al contrato del hospital temporal. Identificaron sobreprecios por $2 millones de dólares. El comité analizó obras similares a las de Manta y descubrieron los sobreprecios. Por ejemplo, el valor más alto por metro cuadrado se ejecutó en una obra del Ministerio de Inclusión Económica y Social llamado “Adquisición de un CIBV tipo prefabricado incluido su instalación, ensamblaje, y puesta en operación en el cantón Jama” (COTBS-MIES-002-2017). Su valor $666,45 cada metro cuadrado.

En el contrato otorgado a Antonio Córdova Neumane cada metro se cotizó en $825,00

Al analizar detalladamente los términos elaborados por el ministerio Salud se descubrió que las especificaciones de la estructura de los módulos se copiaron de los pliegos de una escuela que se levantó en la provincia de Orellana.

Es decir, se construyó un hospital temporal en una de las ciudades mas grandes del país con especificaciones de una escuela rural en la Amazonia.

Los pliegos de esa subasta inversa que otorgó el contrato a Cordova Neumane fueron autorizados por el gerente del hospital Marcos Bermúdez Palomeque.

En el contrato también se asegura que es un proceso que se enmarcó en plan anual de contratación.

En enero de 2020 llegó un nuevo gerente al hospital Rafael Rodríguez Zambrano. Se trató de Jaime Lazo Jaramillo, también cuota política del asambleísta Daniel Mendoza.

A pesar de que todo estaba paralizado promovió la compra de dispositivos médicos de uso general no catalogados. En una puja de dos proveedores (uno de ellos era su amigo) se adjudicó el contrato a la empresa Ceroriesgo por $855,500.50.

El objeto social de Ceroriesgo S.A. es la venta, administración, corretaje, agenciamiento, actividad inmobiliaria en general y arrendamiento de bienes inmuebles. En una ciudad que todos se conocen el concurso provocó un remezón público y obligó al gerente declararlo desierto.

Luego llegó otro contrato que si benefició a los amigos del gerente: la mudanza de equipos del hospital al lugar de la contingencia. Para entonces el avance del hospital temporal era del 40%, en ciertos sectores el piso era de tierra y los baños apenas se colocaron hace pocas semanas, en plena pandemia.

ESTO DECÍAN EN DICIEMBRE DE 2019

ESTA ES LA REALIDAD

La contingencia debía cubrir la necesidad de 100 camas hospitalarias y apenas puede cubrir 30, sin espacios que separen a los pacientes de Covid19 de otros con diversas dolencias.

La obra está lejos de ser concluida y en silencio la gerencia junto al contratista Córdova Neumane terminaron el contrato.

260 mil habitantes tiene la ciudad de Manta y no cuenta con su hospital público, en medio de una pandemia y cooptados por caciques políticos, solo queda que un milagro los proteja.

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