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En solo cinco años, José Serrano pasó de la impunidad a la cárcel. El de Serrano ha sido un camino de caídas y remontadas, usando su poder en la Justicia de Ecuador e incluso colaborando con la de EEUU. Así ha pasado por varias posiciones: ministro hombre fuerte del correísmo, condecorado por la DEA y colaborador de la Justicia en EEUU, presidente de la Asamblea cuando Lenin Moreno ocupaba el Palacio de Carondelet. Pero también amigo de pizza, tragos y tratos inmobiliarios con Xavier Jordán (considerado criminal ilegal por EEUU).
Ahora es un deportado por problemas migratorios y acusado por Fiscalía por la autoría mediata del asesinato de Fernando Villavicencio. Hoy ocupa una celda en la cárcel de El Encuentro.
El 28 de agosto del 2026, cerca de la medianoche, aterrizó el avión en el cual autoridades de EEUU trajeron a Serrano. Pocas horas antes, el propio presidente de la República, Daniel Noboa, anunciaba lo inimaginable: Serrano estaba siendo deportado hacia Ecuador.
No funcionaron los argumentos de supuesta tortura que recibiría en Ecuador, ni las cartas exculpatorias de la ex esposa de Fernando Villavicencio, ni —peor aún— la narrativa sembrada por uno de sus múltiples y caros abogados, en el sentido de que era un perseguido político. Luego de su traslado al ICE de Misisipi, solo regresó a las instalaciones de Krome para la deportación.
Aquí en Ecuador, agentes investigadores del caso Magnicidio FV lo recibieron y le leyeron sus derechos, pues tenía vigente la orden de prisión preventiva del caso.

Esta es la segunda caída de Serrano. Antes, ya se regodeó en las mieles del poder y persiguió a diestra y siniestra a los opositores del correísmo. Fue el persecutor de varios opositores al Gobierno. Había seguimientos clandestinos, hubo demandas judiciales, se habrían sembrado pruebas en ciertos casos, se torció investigaciones, se amenazó, se allanó. En ese momento, Fernando Villavicencio era periodista y sufrió en carne propia dicha persecución.
Fernando, como presidente de la Comisión de Fiscalización, se lo hizo notar en 2021, cuando lo llevó a comparecer y le confrontó a decir la verdad sobre un cheque de $ 230.000 que le había dado Jorge Cherrez (acusado del desfalco del Isspol) a su compañera sentimental, María Paula Christiansen.
Ahí, obligado a aceptar que su pareja había recibido ese cheque se limitó a decir que era por un contrato de un SPA Store. Pero Fernando le recordó que la vida de vueltas y que mientras antes, un Serrano todopoderoso fue parte de la persecución de Villavicencio en Sarayacu, a pesar de contar con medidas cautelares de la CIDH, ahora Serrano debía dar cuentas sobre sus irregularidades, y en cambio él (Fernando) estaba libre.
Un par de años antes, en 2018, un audio filtrado por el fiscal general, Carlos Baca Mancheno, lo presentaba de cuerpo entero. En ese audio se lo escuchaba hablando de manera íntima con Carlos Pólit (también procesado en EEUU), y complotando para sacar al fiscal, que según Serrano era “un miserable”, por no cumplir los acuerdos. También le confesaba que Baca quería ser presidente, y que era peligroso: había que bajarle.
Estos dos eventos, el del cheque y el audio del compadrito lindo, trazaron un antes y un después para Serrano. Pero al irse a EEUU jugó una nueva carta, la de la delación o colaboración con la justicia de EEUU. Él mismo reconoció en redes sociales que en el juicio contra Carlos Pólit (su compadrito) entregó información sobre Diego Sánchez Silva. En cambio, negó lo dicho por Sánchez en ese mismo juicio en el sentido que Serrano recibió sobornos.
Tal vez fue esta colaboración la que le hizo sentir totalmente intocable en EEUU. En Ecuador en cambio, según se conoce por testimonios del Caso Magnicidio FV, continuó teniendo poder sobre ciertos policías corruptos, lo que le permitió realizar seguimientos a personas de su interés, entre ellos a Fernando Villavicencio.
Desde EEUU opinaba, amenazaba, ordenaba. Por ejemplo,en 2024 amenazó con demandar a Arduino Tomasi, actual colaborador de La Fuente-Periodismo de Investigación, por revelar la manipulación de cifras sobre homicidios que se había realizado entre 2007 al 2017. “Del juicio y la denuncia en Chicago no te salva ni tu cuenta eliminada ni nada”, le había advertido en su cuenta de Twitter.

Hoy la situación es distinta y Serrano se apresta a enfrentar una audiencia preparatoria de juicio en la que se conocerá si es llamado a juicio por el caso Magnicidio FV. Esto será el 29 y 30 de octubre.
Así, la llegada de Serrano al país significó una especie de onda de alivio a varias personas que se sintieron afectadas. Cuatro casos retratan la política de Serrano en la justicia. La Fuente Periodismo de Investigación conversó con Alexandra Córdova, madre de David Romo; con Francisco Endara, acusado injustamente por Serrano en el 30 S; Andrés Segovia quien criticó el caso de la valija diplomática y con el abogado de los 10 de Luluncoto. Estas son sus historias.
Retorno de Serrano abre la puerta al caso de David Romo

La presencia de José Serrano en Ecuador genera expectativa en Alexandra Córdova, madre de David Romo, joven desaparecido el 16 de mayo de 2013. Alexandra ha llevado adelante una lucha incansable por conocer la verdad sobre lo que sucedió con su hijo, quien salió desde la Universidad Central con dirección a su casa, pero nunca llegó.
La desaparición ocurrió justamente cuando José Serrano era ministro del Interior del Gobierno de Rafael Correa (2011-2016). Y aunque han pasado más de 13 años, hoy existe una oportunidad de oro.
El proceso regresó a la etapa de indagación (pese a que el fiscal Polivio Meneses quiso archivarlo definitivamente). En esta nueva etapa participará una Comisión de Asesoría Internacional con expertos en temas de desaparición forzada.
¿Pero cuál habría sido el papel de Serrano en esta desaparición? ¿Tiene el ex ministro, ahora encarcelado en El Encuentro, información que podría ayudar al esclarecimiento?
Alexandra Córdova recuerda que José Serrano dio declaraciones en 2017 y por un lado reconoció que hubo errores y demoras por parte de la Policía y Fiscales en el proceso del caso de David Romo, pero además dijo que estaba muerto, aunque en seguida rectificó para asegurar que estaba desaparecido.
Para Córdova, esta declaración era clave. Y por eso se lo llamó a declarar en el caso. Sin embargo, cuando acudió, no dio respuestas claras al respecto.
La madre de David también quiere que se llame a rendir versión al fiscal Galo Chiriboga, pues ha quedado claro también -luego de un informe de la Comisión de Seguridad- que hubo al menos 7.000 muertes que terminaron siendo ocultadas en una nueva metodología y clasificándolas como muertes indeterminadas.
Alex Bonifaz, abogado de Alexandra Córdova en el caso de David Romo, recuerda que la investigación sobre dicha desaparición estuvo rodeada de opacidad desde la Fiscalía, la Policía y, desde las propias autoridades de la época entre las que nombra a José Serrano, el fiscal Galo Chiriboga y Gustavo Jalkh.
Recuerda que en la última conversación telefónica que tuvo Alexandra con su hijo David, él joven hablaba con voz muy baja y cuando ella le preguntó el motivo, él le supo decir que habían dos hombres que parecían policías y que si alzaba la voz lo iban a bajar del bus.
Pero además sostiene que hubo una evidente intención de torcer la investigación y esconder el paradero de David Romo. Hubo varias fallas y también narrativas que se fueron armando. Por ejemplo, no rastrearon el teléfono. Dejaron de lado la denuncia de la desaparición para iniciar otra causa por asociación ilícita que luego derivó en un delito de robo de celular, que terminó en un caso de ocultamiento de cosa robada.
Luego vino la macabra teoría de que David Romo habría muerto en una clínica de rehabilitación y que los dueños habrían cortado y posteriormente quemado el cuerpo. Para acallar la voz de Alexandra Córdova, la sometieron a una suerte de tortura sicológica. Le pusieron frente a un cerdo y lo faenaron, trozaron y quemaron, para convencerle que así habría muerto su hijo.
Sin embargo, el fiscal Andrés Cuasapaz, que llevaba la investigación, recibe una llamada en la que le indican que el cuerpo de David Romo habría estado enterrado en Calderón. En ese momento la Fiscalía, decide dar seguimiento a esta nueva pista, y deja sin piso lo que antes aseguraba con total convencimiento.
Ya en el morenismo, y como asambleísta, Serrano insistió en el archivo del caso de David Romo. Para Bonifaz, toda esta actuación hace presumir que Serrano estaba escondiendo algo sobre este caso. Para Bonifaz una teoría de la desaparición de David Romo podría ser que desapareció en manos estatales, producto de fuerzas que si bien eran del Estado, podrían estar trabajando de la mano con la delincuencia. Solo así se puede entender este interés en ocultar lo sucedido.
Andrés Segovia: ‘Serrano manejaba esos hilos’ de la persecución

El 9 de febrero del 2012 estalló el escándalo de la valija diplomática que Ecuador envió a Italia. Las autoridades italianas encontraron 40 kilos de cocaína líquida en dicha valija. Ese fue un detonante para que varios ciudadanos críticos al régimen de Rafael Correa, que se habían conocido por twitter, decidieran salir a la calle.
Uno de ellos era Andrés Segovia, quien tras conocer de la detención de José Serrano en El Encuentro, decidió recordar la persecución de la que fue objeto, a través de twitter. Su trino se volvió viral.
¿Pero qué sucedió y cuál fue el papel de Serrano? Segovia contó que justamente por sus protestas y críticas al Gobierno de Correa en el caso Narcovalija, en 2012, empezó a recibir amenazas y odio por parte de troles e incluso de la misma cuenta de Rafael Correa.
En diálogo con La Fuente-Periodismo de Investigación, asegura que esa visibilización, tanto en redes como en las protestas públicas, les empezó a generar seguimientos y persecución a varios de los participantes. Tal fue la magnitud, que en la empresa donde él trabajaba, se le pidió borrar toda su cuenta de twitter, afectando la libertad de expresión. Pero, no quedó ahí, le llegaron fotos de su esposa y de sus hijos en la escuela, con mensajes intimidatorios para que se callara.
Para Segovia, “Serrano fue el ejecutor que movía todos estos hilos”. Él manejaba la Policía, estamentos judiciales, policiales…, comenta.
Desde la Presidencia de la República recibió una llamada de un amigo suyo explicándole que debía bajar su perfil, que existían carpetas en la Presidencia, de varios opositores y una de ellas era de él. Estas eran entregadas por la SENAIN.
Posteriormente, en 2018, sufrió el robo de su computador. Lo extraño fue que ese mismo día un amigo suyo en otro lugar sufrió un atraco parecido. Ambos eran críticos al correísmo.
Segovia cuenta que sintió un alivio al conocer que Serrano ya llegó a la Cárcel de El Encuentro, pues interpreta como que ha perdido su poder que, según comenta, era poderoso a lo interno de la Policía, incluso militares y en las propias cárceles. Él lo expresó en un twitt que tuvo mucho alcance.
Haber recibido las fotos de mi esposa y mis hijos en sus entornos habituales; haber recibido las llamadas de la presidencia por orden del 4 pelitos; haber sufrido seguimientos de la SENAIN.
Haberme hecho borrar toda mi cuenta de Twitter.
Recibir llamadas de amigos desde la… pic.twitter.com/bHn4SABsjE— Andres Segovia *️⃣ (@vjmYk) August 29, 2026
Serrano puso la denuncia y Endara fue sentenciado “por aplaudir”

Francisco Endara Daza fue, a sus 32 años, fue uno de los ciudadanos denunciados por José Serrano y Enrique Arosemena durante el 30S. Es que Francisco Endara estuvo entre las personas que acudieron al canal del Estado, Ecuador TV, la tarde noche de ese 30 de septiembre del 2010. Ese día se dieron algunos desmanes por parte de personas no identificadas. Pero también llegaron ciudadanos que ingresaron al canal y pidieron ser escuchados. Esto les valió sendas denuncias.
Hoy al saber que Serrano está en la Cárcel de El Encuentro, recuerda el contexto de ese momento: “es importante determinar los orígenes de los problemas. Ese 30 de septiembre del 2010 se generó para intentar tapar otro escándalo: la información encontrada en los computadores de Raúl Reyes, segundo al mando de las FARC”, dice.
Endara recuerda que en esa información se comprobó que las FARC habían contribuido a la campaña de Rafael Correa. Entonces, en ese mismo momento, el Gobierno generó un conflicto con la Policía al quitarle algunos beneficios. Correa también decide, contra todo pronóstico, ir hasta las instalaciones policiales, en una actitud desafiante: desde una ventana abriéndose la camisa y gritaba “Aquí estoy, si quieren mátenme”.
En esta evidente crisis autoprovocada, el Gobierno toma, a la fuerza, el monopolio de la narrativa a través de los medios públicos y exige a los otros medios privados que se enlacen a una cadena nacional. Es ahí, explica Endara, cuando algunos ciudadanos se dan cita en Ecuador TV para pedir que haya pluralidad en la información.
Aunque en los videos Endara aparece apaciguando ánimos y en un momento aplaude, se le acusó primero de sabotaje por omisión y luego de haber participado en una toma violenta del canal.

En este caso también hubo una batalla legal que duraría hasta el 2016. “Llegaron al colmo del absurdo de reconocer que no soy el autor, pero que por haber aplaudido yo era cómplice. Es decir cómplice por aplaudir”, cuenta.
Endara, quien había sido crítico del Gobierno de Correa, fue víctima posteriormente de un acoso en la cadena nacional que brindaba el entonces presidente los sábados.
Confiesa que cuando vio hacia dónde apuntaba el proceso, ya en su tercera etapa, decidió salir a Miami. Ahí armó ya su vida y por eso, aunque la causa prescribió, se le hace muy difícil regresar.
Ahora hace votos para que diversos juicios, no solo el de Fernando Villavicencio, sino otros como patrulleros, Isspol, caballos, chalecos, construcción de PAI, la utilización del Ecu 911 para vigilancias, como parte de una inteligencia paralela, se investiguen.
Los 10 de Luluncoto y la siembra de pruebas

La presencia de José Serrano en Ecuador también trae a la memoria el doloroso capítulo de diez estudiantes (siete hombres y tres mujeres) detenidos en un condominio en el populoso barrio de Luluncoto. Era marzo del 2012 cuando se dio el operativo denominado “Sol Rojo”, liderado por la Policía, bajo la orden del Ministerio del Interior. Serrano aseguró en ese momento que los detenidos eran en realidad los cabecillas, los líderes de esta célula subversiva vinculada al Grupo de Combatientes Populares (GCP).
Los jóvenes, en realidad, habrían estado conversando temas de organización de defensa del agua.
Hoy, Alex Bonifaz que fue abogado de varios de los jóvenes asegura que todo fue una “tramoya de Serrano” y de ese Gobierno de turno. Luego de varios meses y años de una batalla legal, los jóvenes fueron absueltos, se les declaró inocentes. Hubo un elemento que jugó a favor de los jóvenes: la nueva Asamblea no incluyó un tipo penal por el que fueron acusados.
Un familiar de uno de los acusados recordó que los jóvenes estuvieron en la cárcel siendo inocentes. Las familias, recuerda, vivieron momentos de desesperación pues conocieron que les pegaban, que les hacían dormir en el suelo y que, incluso a una de las chicas, que estaba embarazada, no se le dio de manera inmediata medidas alternativas.
Por su parte Bonifaz recordó que fue muy dura la lucha para que a los jóvenes les den medidas alternativas. Cuenta que hablaba con los jueces y que alguno en confianza le decía que había recibido órdenes de no dar medidas alternativas. Y que los jueces se justificaban diciendo “yo tengo familia”.
Bonifaz cuenta que finalmente pudieron desenmascarar que se les estaba persiguiendo por órdenes de las altas autoridades. Dijo que en este caso se probó mediante diligencias tecnológicas que en las computadoras de los jóvenes se les inyectó información (sembró pruebas) de folletos sobre cómo armar bombas molotov. Esta información fue adjuntada a las computadoras una vez que ya estaban en custodia de la Policía, es decir luego de la detención.
Es interesante recordar cómo Ronald Herrera, el testigo del caso Magnicidio FV, que ahora será extraditado a EEUU, contó que él fue parte de un equipo que Serrano dirigía y que ayudó en diversas tareas, entre ellas a sembrar pruebas en diversos casos. Acá la nota de lo dicho por Herrera.
Rastreo en las sombras: el eslabón entre Serrano y el Magnicidio


