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Auge, caída, caos, violencia. Toda república carga, en alguna costilla de su cultura, el embrión de su propio exterminio; lo amamanta sin saberlo y le enseña a contar con los dedos hinchados de sus muertos. Un país tan minúsculo y tan fragmentado como el Ecuador no podía, naturalmente, saltarse esta clase de aritmética civilizatoria.
Permítame ofrecerle a usted este modesto manual que sistematiza, de manera didáctica y pedagógica, los pasos que requiere la complejísima tarea de construir un ejército de niños sicarios para la noble industria del crimen organizado, que, en su magnánima bondad, se erige hoy victoriosa como uno de los principales empleadores del Ecuador contemporáneo.
¿Cuándo empezar la operación? ¿Por qué reclutar a un niño y no a un adulto? ¿Con qué armarlo? ¿Qué edad ofrece el rendimiento óptimo? ¿Conviene el varón, conviene la niña, convienen ambos? ¿En qué provincias prospera mejor la siembra de niños sicarios? ¿A qué hora del día conviene enviarlos a operar? Todas estas preguntas serán respondidas aquí con la franqueza que ningún manual hasta la fecha se ha atrevido a practicar.
Si el caos y la violencia son, como hemos dicho, el destino natural de toda república, pues parece justo que alguien se ocupe, con esmero y perseverancia, de aprovechar las oportunidades que el contexto provee, “como quien come la fruta en el mismo árbol, alargando los labios y mordiendo hasta que la miel corra por la barba” (Palacio, 1927). Tal es la humilde tarea a la que estas páginas se consagran.
Instrucción #1: El momento oportuno
Cultive la tan erosionada virtud de la paciencia. Debe usted esperar el momento adecuado: esa fase tibia en la que el caos promete, en el corto plazo, el más bello de los festivales de la violencia. Si se apresura y empieza a reclutar niños sicarios antes de tiempo, el Estado podría adoptar medidas preventivas, como crear la figura penal de reclutamiento forzado o, de existir, envalentonarse a aumentar el tiempo de reclusión como medida disuasiva. Pero si espera las condiciones adecuadas, dejará al Estado con escaso tiempo de maniobra y conseguirá, con éxito, construirse al menos un modesto —pero firme— ejército de niños sicarios.
Usted reconocerá el momento oportuno por señales tan diáfanas como elocuentes. Lo reconocerá, primero, en su propio bolsillo. Lo reconocerá, segundo, en el ensanchamiento del número de políticos, jueces y policías con quienes ha entablado inconfesables relaciones de mutuo acuerdo. Lo reconocerá, tercero, en la frecuencia con que aparezcan los índices de criminalidad como hechos noticiosos. Y lo reconocerá, finalmente, casi antropológicamente, en los ojos de sus vecinos: cuando estos empiecen a verlo a usted no como el delincuente que es sino como el potencial empleador que podría ser.
Tabla 1. Aprehensiones de menores de edad

Fuente: Ministerio del Interior
Las aprehensiones de menores de edad pasaron de 1.977 en 2021 a 2.812 en 2025, una expansión acumulada del 42,2% en un período de cinco años. La serie temporal es ascendente con una única corrección en 2024 (-3,8% respecto a 2023), revertida con holgura en 2025 (+23,3% interanual), año en que se registra el máximo del período.
Intermezzo: ¿Por qué reclutar niños sicarios?
La pregunta es legítima, aunque ingenua, y conviene despacharla pronto. Usted no recluta niños sicarios por vulgar sadismo, sino por cálculo estratégico: un niño sicario es un activo de alto rendimiento y de bajísimo riesgo.
Por un lado, cuesta poco. “Disparo por un fajo de dólares”, confesó uno de ellos a la periodista María Belén Arroyo en un reportaje para Vistazo en abril de 2023. Y, con esa honestidad que solo la inocencia puede proveer, dejó claro que el “fajo” suficiente para un “encargo” no apunta a inversiones inmobiliarias o empresariales: basta con que le alcance para fumarse unos bazucos (base de cocaína).
Por otro lado, un niño sicario es penalmente casi intocable: el Código de la Niñez y Adolescencia lo arropa con un benévolo techo de ocho años de internamiento en un centro para adolescentes infractores, aún cuando haya vaciado una 9 milímetros en la nuca de un comerciante que se haya negado a pagar una “vacuna”. Un adulto, por el mismo acto, el mismo cadáver, el mismo charco de sangre, enfrenta hasta cuarenta años de reclusión mayor.
Relea usted los párrafos anteriores cuantas veces sean necesarias hasta comprender que, para la operación del sicariato, la diferencia entre reclutar a un niño y a un adulto es puramente estratégica, jamás moral.
Instrucción #2: La dotación
Cuando la tierra se encuentre fértil, usted debe empezar a preparar la operación de reclutamiento. Olvídese de toda sofisticación: es probable que las telenovelas colombianas y las series de Netflix le hayan envenenado la imaginación con subametralladoras y fusiles: instrumentos bellísimos, sin duda, pero impropios del oficio que nos ocupa. El niño sicario no necesita armas de guerra; necesita un arma corta, fea, desgastada, preferiblemente una 9 milímetros que ya haya servido para otro encargo y que conserve, por así decirlo, cierta memoria muscular. Desde un punto de vista puramente utilitario, un arma corta es por demás conveniente: cabe en una mochila o en la cintura del pantalón, no exige adiestramiento, y a la distancia íntima en que se ejecuta el oficio —el cañón rozando la nuca— se requiere un mínimo de puntería y un máximo de decisión: y la decisión, en estos casos, viene cortésmente incluida en la dosis diaria de bazuco.
Tabla 2. Aprehensiones de menores de edad portando armas de fuego

Fuente: Ministerio del Interior
El subconjunto de menores de edad aprehendidos portando un arma de fuego —categoría agregada que comprende armas cortas y de guerra— crece a una velocidad muy superior a la de las aprehensiones en general: estas últimas experimentaron una expansión acumulada del 42,2% en un período de cinco años, mientras que el subgrupo armado pasa de 206 a 543 casos (+163,6%), casi cuatro veces el ritmo del agregado. La serie es ascendente con similares características a la señalada en la Tabla 1: una corrección en 2024 (-6,3% interanual), revertida en 2025 (+30,8%).
La Tabla 2 desagrega ese subgrupo en dos categorías: arma corta, que incluye pistola, revólver y arma artesanal; y arma de guerra, que incluye fusil, ametralladora, subametralladora y lanzagranadas. La lectura conjunta revela tres dinámicas:
Arma corta. Las aprehensiones con arma corta pasan de 195 a 456 casos (+133,8%). Es la categoría dominante en términos absolutos: en 2025 concentra el 84,0% del subgrupo armado. Sin embargo, su expansión es inferior a la del agregado total (+163,6%). Esto implica una caída de su participación relativa: en 2021 el arma corta representaba el 94,7% del subgrupo armado; en 2025, el 83,9%. La categoría dominante cede más de diez puntos porcentuales de peso estructural.
Arma de guerra. Aquí está el dato cualitativamente más relevante de la Tabla 2. Las aprehensiones con armamento de guerra pasan de 2 a 39 casos: una expansión del +1.850%, equivalente a multiplicar por 19,5 el registro inicial. La trayectoria es elocuente: 2-4-22-27-39. Entre 2022 y 2023 la categoría salta de 4 a 22 casos (+450% interanual), el punto de inflexión más marcado de la serie, y desde entonces mantiene un ritmo ascendente sostenido. Su peso relativo dentro del subgrupo armado pasa del 0,97% en 2021 al 7,2% en 2025.
En síntesis, dentro del universo de aprehensiones generales, el subgrupo armado se multiplica por 2,6 en cinco años, pero ese crecimiento agregado oculta una recomposición interna mucho más profunda. El arma corta sigue siendo dominante en volumen pero pierde peso relativo; el armamento de guerra se multiplica por veinte; y la composición de 2025 ya no es la misma que la de 2021. Lo que cambia no es solo cuántos menores portan armas de fuego, sino qué tipo de armas portan.
Si la economía le alcanza, añada a la dotación un vehículo motorizado y un segundo niño que sepa conducirlo. La moto resuelve, de un solo trazo, los tres problemas clásicos del oficio: llegar, ejecutar, desaparecer. Que el Ministerio de Educación tome nota: rara vez la pedagogía nacional ha producido una eficiencia tan límpida.
Tabla 3. Aprehensiones de menores portando armas de fuego + motorizado

Fuente: Ministerio del Interior
El subconjunto de menores aprehendidos portando arma de fuego y, adicionalmente, sobre un vehículo motorizado, crece a una velocidad superior a la del subgrupo armado general: pasa de 62 a 176 casos entre 2021 y 2025 (+183,9%), una expansión equivalente a multiplicar por 2,84 el registro inicial y más de cuatro veces el ritmo del universo general de aprehensiones de menores (+42,2%). El grueso del crecimiento se concentra entre 2021 y 2023, con saltos interanuales de +85,5% y +47,0%; a partir de allí, la serie se estabiliza, con -0,6% en 2024 y +4,8% en 2025.
La lectura de la Tabla 3 sugiere dinámicas distintas a la del subgrupo armado general:
Arma corta y motorizado. Las aprehensiones con arma corta y en motorizado pasan de 61 a 157 casos (+157,4%). Es la categoría dominante con un margen aún mayor que en el subgrupo armado general: en 2025 concentra el 89,2% del subgrupo armado-motorizado, frente al 84,0% del subgrupo armado general. Sin embargo, igual que en la Tabla 2, su expansión es inferior a la del agregado total (+183,9%), lo que implica una pérdida de peso relativo: el arma corta pasa del 98,4% del subgrupo en 2021 al 89,2% en 2025, una caída de 9,2 puntos porcentuales.
Arma de guerra y motorizado: categoría emergente. La expansión quinquenal en porcentaje no es calculable porque parte de base cero: en 2021 y 2022 no se registraba ni un solo caso de armamento de guerra en el subgrupo armado-motorizado. La categoría se activa en 2023 con 9 casos, retrocede a 6 en 2024 y alcanza 11 en 2025. La distinción importa: en el subgrupo armado general, el armamento de guerra estaba presente desde 2021 (2 casos) y se expandió +1.850%; en el subgrupo armado-motorizado, se trata de un registro emergente del período, mas no de una expansión propiamente dicha. Su peso relativo en 2025 alcanza el 6,3%, ligeramente inferior al 7,2% del armado general.
Instrucción #3: ¿Qué tan tiernos deben ser los niños a reclutar?
Desde los doce años puede usted comenzar a trabajar la materia prima. Antes de los doce, el inconveniente es, por decirlo de alguna manera, ortopédico: tiernos los cartílagos, el brusco retroceso del arma tras el disparo puede romperle la muñeca, lo cual es naturalmente un problema para el mínimo de puntería que el sicariato exitoso requiere.
Después de los dieciséis años, el inconveniente pasa de ortopédico a filosófico: el muchacho empieza a calcular, empieza a cuestionar la razón de su propia existencia, empieza —y esto, créame, es lo más grave— a tener cierta autoestima, ese vulgar vicio que puede arruinar de manera irreversible toda carrera prometedora en este oficio.
El punto óptimo se alcanza, pues, entre los quince y los dieciséis: los cartílagos de la muñeca han tenido tiempo suficiente para madurar, el cerebro aún no cuestiona, y la palabra futuro todavía suena, en sus oídos, al más desierto de los desiertos.
Busque, además, ciertas señales deseables: cierto modo de no parpadear, cierta familiaridad con el hambre y con la negligencia afectiva, cierta indiferencia frente a la vida… Tal es el verdadero currículum vitae del candidato a niño sicario.
Tabla 4. Distribución etaria: Aprehensiones de menores portando armas de fuego

Fuente: Ministerio del Interior. Nota: Por debajo de los 12 años no hay registro en todo el período.
La Tabla 4 ordena cinco años de aprehensiones de menores con arma de fuego según la edad del aprehendido. En volumen, la jerarquía de 2025 es inequívoca: 237 casos en los 17 años (43,6% del subgrupo armado), 173 en los 16 (31,9%) y 90 en los 15 (16,6%). Los tres tramos superiores concentran el 92,1% del registro. Los incrementos absolutos del quinquenio refuerzan esa estructura: +131 casos en el tramo de 17 años; +113 en el de 16 años; y +67 en el de 15 años.
La columna de expansión quinquenal invierte parcialmente la lectura. La mayor velocidad relativa de crecimiento no se ubica en el tramo de mayor volumen sino en el de 15 años (+291,3%), seguido por el de 13 (+200%) y el de 16 (+188,3%). Los 17 años, pese a liderar en términos absolutos, registran la menor expansión de los tramos más activos: +123,6%. La consecuencia es un desplazamiento de la composición interna: la participación del tramo de 17 años dentro del subgrupo armado retrocede del 51,5% en 2021 al 43,6% en 2025, mientras que la del tramo de 15 años sube del 11,2% al 16,6%, y la de 16 años pasa del 29,1% al 31,9%. Adicionalmente, el tramo de 12 años aparece como un fenómeno emergente del período, refrendando el desplazamiento hacia abajo (hacia edades más jóvenes) de la actividad criminal.
Toda la distribución etaria del porte armado crece por encima del ritmo general de aprehensiones (expansión acumulada de +42,2%, ver Tabla 1), lo que implica que la presencia de armas de fuego se intensifica dentro del agregado en cada uno de los tramos. La brecha es de 2,9 veces para los 17 años (+123,6% vs. +42,2%); de 4,5 veces para los 16; de 3,2 veces para los 14; de 4,7 veces para el 13; y de 6,9 veces para los 15 años.
Traducido a tasa de incidencia armada sobre el total anual de aprehensiones de menores, los desplazamientos son significativos. El tramo de los 17 años pasa de representar el 5,4% del universo general en 2021 al 8,4% en 2025; el tramo 16 se duplica del 3,0% al 6,2%; el tramo 15 se triplica del 1,2% al 3,2%. La suma de los tramos 15-17 sobre el total general escala del 9,6% al 17,8%: en cinco años, casi uno de cada cinco menores aprehendidos en 2025 tenía entre 15 y 17 años y portaba arma de fuego, frente a uno de cada diez en 2021.
En síntesis, si las aprehensiones generales de menores suben en un +42% entre 2021 y 2025, la presencia de arma de fuego entre los aprehendidos de 13 a 17 años sube entre tres y siete veces más rápido que ese agregado; y el peso relativo del tramo 15-17 armado dentro del universo general casi se duplica. El subgrupo armado no solo crece: gana terreno dentro del conjunto, y lo hace empujado con mayor fuerza por los tramos etarios más jóvenes.
Tabla 5. Distribución etaria: Aprehensiones de menores portando armas de fuego y en motorizado

Fuente: Ministerio del Interior. Nota: Por debajo de los 12 años no hay registro en todo el período.
Si examinamos la distribución etaria de menores aprehendidos portando armas de fuego y, adicionalmente, sobre un vehículo motorizado, entonces el cuadro quinquenal arroja un patrón que difiere del subgrupo armado general en tres aspectos.
Primero, el rango activo se ha extendido hacia abajo (hacia edades más jóvenes) durante el período. En 2021 el fenómeno de aprehensiones armado-motorizado arrancaba en los 14 años; en 2025 alcanza por primera vez los 12 años. Como muestra la Tabla 3, los tramos de 12 y 13 años son, por tanto, registros emergentes, mas no expansiones.
Entre los tramos expansivos (no emergentes), la jerarquía de velocidad de expansión es 14 = 15 > 16 > 17. Los tramos de 14 y 15 años igualan en el primer lugar: ambos crecen +333,3% (de 3 a 13 casos en el 14, de 6 a 26 en el 15). El tramo de 16 años se expande en +278,6% (de 14 a 53 casos). El tramo de 17, pese a liderar en volumen absoluto, cierra el cuadro con la menor expansión del subgrupo: +105,1%.
La comparación directa con el subgrupo armado general permite una mejor comprensión. En el subgrupo armado general, el tramo de 17 años se expande en +123,6%; en el armado-motorizado, +105,1%. Es el único tramo activo cuya velocidad de crecimiento resulta inferior cuando se le suma el componente de aprehensión en un motorizado. Todos los demás se aceleran: el tramo de 14 años pasa de +135,7% a +333,3%; el 15 de +291,3% a +333,3%; el 16 de +188,3% a +278,6%.
Por tanto, estos datos sugieren que la expansión del subgrupo armado-motorizado ocurre con mayor fuerza en las edades más jóvenes, relativo al comportamiento observado del subgrupo armado general. Tal es así que los tramos de 12 y 13 años aparecen como fenómenos nuevos y emergentes.
Instrucción #4: Enfoque de género
Años de perseverante experimentación han demostrado que usted debe preferir al varón. La naturaleza se impone aquí con serenidad. Concurren evidentes razones fisiológicas, como la densidad muscular, la firmeza de muñeca y una necesaria agilidad para emprender la fuga a pie ante posibles contingencias. Y concurren, sobre todo, razones de disposición anímica: el varón se entrega al alcohol y al bazuco con una vocación temprana que la niña tarda algunos años más en cultivar.
Nada de lo anterior implica, sin embargo, que deba usted prescindir de la materia prima femenina. Reserve para la niña funciones como el testaferrismo, el transporte discreto de mercancía en mochilas escolares… y todas las diligencias administrativas que el varón —tosco y falto de tacto— suele estropear.
Tabla 6. Aprehensiones de varones menores de edad

Fuente: Ministerio del Interior
Del universo de aprehensiones de menores de edad, el 88-91% son varones. Dentro del subgrupo armado, este porcentaje se ubica sistemáticamente en el rango 95,9-98,4%. Y dentro del subgrupo armado-motorizado, en 95,8-98,8%. La distancia entre el universo y los subgrupos no es trivial: en 2025, el universo registra 90,9% de hombres mientras el subgrupo armado alcanza 96,7% y el armado-motorizado 97,2%. Esa brecha de aproximadamente 6 puntos porcentuales se mantiene en todos los años de la serie.
Cualitativamente más relevante y revelador, la Tabla 6 muestra que la concentración masculina escala con la severidad de la conducta tipificada. La progresión (universo de aprehensiones, luego subgrupo armado y, luego, subgrupo armado-motorizado) describe un orden creciente de gravedad delictiva, y la participación femenina (100-%Hombres) se contrae en cada escalón. En 2025: 9,1% de mujeres en el universo general de aprehensiones, 3,3% en el subgrupo armado y 2,8% en el subgrupo armado-motorizado. En 2021, el patrón era más pronunciado todavía: 12,4% de mujeres en el universo general, 3,4% en el armado y 1,6% en el armado-motorizado. La presencia femenina, en otras palabras, se reduce a un tercio al pasar del universo al subgrupo armado y se contrae aún más al sumarse la motorización.
La asimetría de género, por tanto, revela que el porte de armas de fuego entre menores aprehendidos es un fenómeno masculino en términos prácticamente excluyentes. La participación femenina, ya minoritaria en el universo general de aprehensiones, se reduce a una fracción residual en los subgrupos armado y armado-motorizado.
Instrucción #5: Criterios geográficos
No todo el territorio nacional se presta con igual generosidad a las labores que competen al crimen organizado. Usted, en calidad de probable empresario del polvo sagrado de la cocaína, opera con toda seguridad en el litoral. Esta sección, por tanto, viene apenas a ratificar lo que usted ya conoce: el calor, la humedad y la proximidad del puerto hacen de la Costa el destino ideal para la tarea de reclutamiento. Guayas, Manabí, Esmeraldas, El Oro… provincias eternamente agradecidas, pues del puerto sale la mercancía, la mercancía trae el dinero, el dinero trae el plomo, y el plomo ofrece al niño y al adulto una oportunidad laboral.
La sierra, como usted sabe, es menos atractiva logísticamente. Además, esta región viene con su menú de resistencias: el aire liviano vuelve al niño melancólico y la melancolía es enemiga del rendimiento. O el factor frío, que puede despertar tempranamente en el adolescente ciertas inclinaciones contemplativas e introspectivas y, mediante, estimular este nefasto verbo rector: dudar.
Tabla 7. Aprehensiones por provincia de menores portando arma de fuego

Fuente: Ministerio del Interior
La Tabla 7 muestra la distribución provincial de menores aprehendidos portando un arma de fuego. Guayas domina el cuadro sin disputa durante los cinco años: arrancó con 85 casos en 2021 y cerró 2025 con 221, lo que representa aproximadamente el 44,0% del registro provincial total de ese año y un margen de 3,5 veces sobre el segundo lugar (Manabí). Las tres primeras provincias —Guayas, Manabí y El Oro— acumulan aproximadamente el 68,5% del registro de 2025.
La expansión quinquenal, en cambio, no se concentra en la cabeza de la tabla. Guayas crece +160%, una cifra significativa pero superada holgadamente por cuatro provincias de menor peso absoluto: Manabí (+611,1%), Santa Elena (+533,3%), El Oro (+335,7%) y Pichincha (+185,7%). Por debajo de Guayas se ubican Santo Domingo (+116,7%), Los Ríos (+92%) y Esmeraldas (+60%).
Manabí registra la trayectoria más explosiva: pasa de 9 a 64 casos y asciende del séptimo al segundo lugar en términos de expansión quinquenal. El Oro multiplica por 4,4 su registro y triplica sus números de un año al siguiente entre 2023 y 2024. Santo Domingo presenta la trayectoria más irregular (6-10-32-9-13), con un pico anómalo en 2023 corregido en más del 70% al año siguiente. Mientras el cuadro de 2021 estaba encabezado por Guayas, Esmeraldas, Los Ríos y El Oro, el de 2025 lo encabezan Guayas, Manabí, El Oro y Esmeraldas: Manabí y El Oro ascienden, Esmeraldas y Los Ríos descienden en jerarquía pese a mantener volúmenes absolutos similares.
Tabla 8. Aprehensiones por provincia de menores portando arma de fuego y en un motorizado

Fuente: Ministerio del Interior
Si nos enfocamos ahora en el subgrupo armado-motorizado, la Tabla 8 muestra que Guayas vuelve a encabezar el cuadro y concentra aproximadamente el 40,9% total de casos, con un margen de 2,5 veces sobre el segundo lugar (Manabí). Las tres primeras provincias —Guayas, Manabí, El Oro— acumulan cerca del 70,1% del registro total, proporción ligeramente superior a la del subgrupo armado general.
La expansión quinquenal vuelve a redistribuirse. Santa Elena lidera el cuadro con +900%, aunque sobre una base muy baja (de 1 a 10 casos). Le siguen Manabí (≈ +440%, partiendo de base cero en 2021, lo que convierte al registro en emergente más que en expansión propiamente dicha); El Oro (+425%); Santo Domingo (+200%); y Guayas (+139,3%).
Manabí es un caso particular: en 2021 no registraba un solo caso en este subgrupo; en 2025 ocupa el segundo lugar con 27. El Oro multiplica por 5,3 su registro inicial. Los Ríos presenta la única caída interanual relevante de 2025: de 27 a 17 casos (-37%). Santo Domingo replica el patrón irregular de la tabla anterior (2-2-17-4-6).
En síntesis, las Tablas 7 y 8 indican que el porte armado entre menores tiene un epicentro consolidado en Guayas que no cede; y una periferia costera (Manabí, El Oro, Santa Elena) que crece a ritmos de tres a diez veces superiores al de Guayas. Por tanto, la geografía sugiere que el fenómeno se está expandiendo horizontalmente en las provincias costeras.
Instrucción #6: La hora del sicariato
Como en toda industria seria, el oficio del sicariato tiene sus horarios que los niños bajo su mando harían bien en respetar. Es menester evitar, ante todo, la luz de la mañana, del mediodía y de la tarde: horas indiscretas en que el sol revela los rostros y que multiplica la presencia de metiches —señoras ociosas y regordetas asomadas en las ventanas, reporteros con cámara en mano, transeúntes llegando y saliendo del trabajo— siempre prestos a cumplir con una falsa noción de deber cívico.
Reserve las operaciones del sicariato para la noche y, mejor aún, para esa franja de madrugada en que la ciudad ha bajado la guardia; el policía —si lo hay— ronda con los párpados a media asta; y la fuga es aupada por la más dulce de las penumbras. Estas son horas, además, en las que el niño se siente hombre —la oscuridad es indulgente con los rostros lampiños, los cuerpos delgados y las estaturas insuficientes— y en que el bazuco fumado un par de horas antes ha alcanzado su cúspide adrenalínica: concurren las condiciones para que el niño mate sin remordimiento y con amplia oportunidad para la impunidad.
Tabla 9. Aprehensiones de menores de edad: Noche y madrugada

Fuente: Ministerio del Interior
La Tabla 9 muestra la evolución de las aprehensiones de menores en las franjas horarias de la noche y la madrugada tanto para el universo de casos como para los subgrupos armado y armado-motorizado. La lectura conjunta revela una divergencia de ritmos de crecimiento.
Universo general. Las aprehensiones nocturnas pasan de 652 a 863 casos (+32,4%); las de madrugada, de 225 a 327 (+45,3%). Ambas tasas se ubican por debajo de la expansión del universo total de menores aprehendidos en el quinquenio (+42,2%), salvo la madrugada, que la supera ligeramente. En términos generales, las franjas nocturnas crecen al ritmo del agregado, sin mayores sobresaltos; es decir, el universo de casos de aprehensiones de menores no parece nocturnizarse de manera estructural.
Subgrupo armado. El cuadro cambia de orden de magnitud. La noche pasa de 72 a 173 casos (+140,3%); la madrugada, de 30 a 93 (+210,0%). Ambas tasas son entre tres y cinco veces superiores a las del universo de aprehensiones en las mismas franjas horarias. La madrugada se acelera más rápido que la noche, lo que indica que el desplazamiento horario hacia las horas más oscuras es más pronunciado dentro del subgrupo armado que en el universo de casos.
Subgrupo armado-motorizado. Las dos franjas crecen al mismo ritmo: +173,1% en la noche y +172,7% en la madrugada. La paridad es notable: el componente motorizado parece operar con la misma intensidad en ambas franjas, sin la asimetría que sí muestra el subgrupo armado general. En valores absolutos, la noche pasa de 26 a 71 casos y la madrugada de 11 a 30.
En los tres subconjuntos, la noche concentra más casos que la madrugada en todos los años. La proporción noche/madrugada en 2025 es de 2,6 en el universo de aprehensiones; de 1,9 en el subconjunto armado; y de 2,4 en el subconjunto armado-motorizado. La brecha más estrecha se ubica en el subgrupo armado, lo que indica que la madrugada está ganando peso relativo precisamente en el segmento de porte de arma general.
En 2025, la suma de las franjas horarias noche+madrugada absorbió el 42,3% del universo de casos, el 49,0% del subgrupo armado y el 57,3% del subgrupo armado-motorizado. Cuanto más grave la conducta, mayor el peso de las franjas oscuras: la motorización con arma de fuego es un fenómeno mayoritariamente nocturno y de madrugada.
En síntesis, la Tabla 9 muestra que mientras el universo de aprehensiones de menores apenas se nocturniza, los subgrupos vinculados al porte de arma de fuego se desplazan estructuralmente hacia las franjas oscuras, con la madrugada como segmento de mayor aceleración. La concurrencia de arma de fuego, vehículo y noche/madrugada define un perfil operativo que crece a ritmos entre tres y cinco veces superiores al del universo de casos.
Instrucción #7: La extensión de su ejército de niños sicarios
De nada le sirve a usted contar con un puñado de niños: números mediocres de un criminal menor. Piense en miles. En una infantería de pequeños que invocan, con cada disparo, el caos y la violencia que garantizan la prosperidad de su actividad criminal.
Persevere usted en esta noble tarea, y llegará el día en que la extensión de su ejército de niños sicarios supere abrumadoramente al de las fuerzas del orden. Estarán en cada esquina, en cada puerto, en cada escuela, en cada cancha de fútbol, en cada semáforo. Y cuando caiga sobre el Ecuador la oscuridad definitiva, allí estarán ellos, repartidos por la geografía, prendiendo bazucos, como mil lucecitas que cosen las tinieblas.
Tabla 10. Estimación: Menores en riesgo de ser reclutados como sicarios

Fuente: Ministerio del Interior
La Tabla 10 intenta responder una pregunta difícil: ¿cuántos menores en Ecuador están en riesgo de ser reclutados como sicarios? El número exacto nadie lo sabe, pero sí se puede estimar a partir de lo que sí se conoce.
Y lo que se conoce son, como hemos revisado, las aprehensiones: en 2025, la policía atrapó a 543 menores portando armas de fuego, de los cuales 176 se movilizaban adicionalmente en un motorizado. Estas dos cifras permiten, en principio, estimar el universo total porque son indicadores directos del perfil de riesgo: un menor que anda armado ya está expuesto a redes criminales (alguien le dio el arma, alguien espera que la use), y un menor armado sobre una moto muestra exactamente el patrón operativo del sicariato ecuatoriano, donde típicamente uno conduce y otro dispara. No son cifras de menores «problemáticos» en general; son cifras de menores que ya muestran las dos condiciones materiales del sicariato: tienen el arma y, en el caso del subgrupo motorizado, también tienen el vehículo para la huida. Por eso permiten estimar el universo de menores en riesgo.
El problema es que la policía solo detecta a una parte de todos los menores en esa situación. Sin embargo, podemos aplicar un método multiplicador por tasa de captura: si conocemos cuántos atrapan y qué porcentaje del total logran atrapar, entonces podemos estimar el total de menores en riesgo. Por ejemplo, si la policía atrapa al 3% de los menores en riesgo, y en 2025 cayeron 543 con armas de fuego, entonces el total real sería 543 dividido por 0,03, lo que da 18.100. Lo que vemos en las estadísticas oficiales es solo la sombra del fenómeno; el cálculo intenta dimensionar el volumen del cuerpo que la proyecta.
La Tabla 10 muestra una tasa de 3% como «realista», y ese número no es arbitrario. Para Luis Córdova, director del Programa de Investigación Orden, Conflicto y Violencia de la Universidad Central del Ecuador, la tasa de esclarecimiento de homicidios es de apenas el 3%: de cada 100 asesinatos, solo se descubre quién fue responsable en 3 casos. Si el sistema apenas logra esclarecer 3 de cada 100 homicidios consumados, no hay razón para suponer que detecta una proporción mayor de menores en riesgo. Por eso, podemos usar ese mismo 3% como punto de referencia anclado empíricamente. Pero como nadie puede estar completamente seguro de cuál es la tasa exacta de captura, la Tabla 10 muestra tres escenarios: uno optimista (10%, asumiendo un sistema bastante eficiente), uno realista (3%, alineado al dato del observatorio) y uno pesimista (2%, asumiendo una situación algo peor que el promedio).
Las dos columnas («Techo» y «Piso») corresponden conceptualmente a dos definiciones de menores en riesgo. La columna «Techo» (543 en 2025) incluye a todos los menores aprehendidos con armas de fuego; es la cifra más amplia, porque cualquier menor que andaba armado está expuesto al riesgo, esté o no involucrado (todavía) en sicariato. Y la columna «Piso» (176 en 2025) incluye a los que, a más de estar armados, se movilizaban en motorizado; es la cifra más estricta, porque corresponde al perfil operativo exacto del sicariato. Por tanto, la estimación real está en algún punto entre ambos extremos.
Bajo el escenario realista del 3%, el rango de menores en riesgo de reclutamiento se ubica entre 5.866 y 18.100. En el escenario optimista de 10%, baja a 1.760-5.430. En el escenario pesimista de 2%, el rango sube a 8.800-27.150.
Para entender la magnitud de estas cifras, conviene compararlas con un dato concreto: en todo 2025, la policía aprehendió a 2.812 menores por un menú de motivos (robos, drogas, armas, lo que sea). La estimación realista más baja (el piso de 5.866) ya duplica esa cifra. La realista más alta (el techo de 18.100) la multiplica por más de seis. Es decir, aunque las estadísticas oficiales muestran a 2.812 menores aprehendidos en todo el año, podría haber entre 6.000 y 18.000 chicos más en situación de riesgo que nunca aparecen en el registro porque no son capturados.
Estas no son cifras exactas de cuántos niños sicarios están operando actualmente en Ecuador. Se trata apenas de una estimación del tamaño del problema bajo supuestos razonables. Si la tasa real de captura es más alta, la cifra baja; si es más baja, sube. Lo importante no es el número exacto sino el orden de magnitud: el fenómeno que muestran los noticieros y las cifras oficiales es solo una pequeña parte de algo sensiblemente mayor. Por cada menor que la policía atrapa con un arma, hay muchos más en situación equivalente que no se reflejan en las estadísticas.
En resumen, usando una técnica estándar de estimación y un parámetro anclado en datos oficiales, la Tabla 10 sugiere que en 2025 hubo entre 6.000 y 18.000 menores ecuatorianos en riesgo de ser reclutados como sicarios. La cifra puede parecer alta, pero es coherente con lo que se sabe sobre la baja capacidad del sistema ecuatoriano para detectar este tipo de fenómenos.
Referencias
Ministerio del Interior del Ecuador (2026). Registro de personas detenidas y aprehendidas. Portal Nacional de Datos Abiertos. Disponible en: https://www.datosabiertos.gob.ec/dataset/personas-detenidas-aprehendidas
Palacio, Pablo (1927). «El antropófago». En Un hombre muerto a puntapiés. Quito: Talleres Nacionales.
***
Replicación
- Descargar la base de datos del Ministerio del Interior sobre aprehensiones: https://www.datosabiertos.gob.ec/dataset/personas-detenidas-aprehendidas
- Correr el siguiente código en el software libre R:
library(readxl)
library(dplyr)
library(lubridate)
library(tidyr)
library(stringr)
archivo <- "BaseDeDatos.xlsx"
output_dir <- "Dir"
dir.create(output_dir, showWarnings = FALSE, recursive = TRUE)
output_txt <- file.path(output_dir, "ninos_sicarios_ecuador.txt")
imprimir_tabla <- function(df, titulo = NULL) {
if (!is.null(titulo)) { cat(titulo,"\n"); cat(paste(rep("-",nchar(titulo)),collapse=""),"\n") }
df <- as.data.frame(df)
if (nrow(df) == 0) { cat("(Sin datos)\n\n"); return(invisible()) }
nms <- colnames(df)
anc <- sapply(seq_along(nms), function(j)
max(nchar(nms[j]), max(nchar(as.character(df[[j]])), na.rm = TRUE)) + 2)
lin <- paste0("+",paste(rep("-",sum(anc)+length(anc)-1),collapse=""),"+")
cat(lin,"\n"); enc <- "|"
for (j in seq_along(nms)) enc <- paste0(enc, sprintf(paste0(" %-",anc[j]-1,"s"),nms[j]),"|")
cat(enc,"\n"); cat(lin,"\n")
for (i in seq_len(nrow(df))) {
f <- "|"
for (j in seq_along(nms)) {
v <- as.character(df[i,j]); if (is.na(v)) v <- "NA"
f <- paste0(f, sprintf(paste0(" %-",anc[j]-1,"s"),v),"|")
}
cat(f,"\n")
}
cat(lin,"\n\n")
}
normalizar <- function(x) {
x <- toupper(as.character(x))
x <- iconv(x, from = "UTF-8", to = "ASCII//TRANSLIT")
str_squish(x)
}
cat("Leyendo datos...\n")
datos <- read_excel(archivo)
datos <- datos %>%
mutate(
edad_num = as.numeric(edad),
fecha = as.Date(fecha_detencion_aprehension),
anio = year(fecha),
hora_num = as.integer(substr(as.character(hora_detencion_aprehension),1,2)),
arma_n = normalizar(arma),
tipo_arma_n = normalizar(tipo_arma),
infraccion_n = normalizar(presunta_infraccion),
provincia_n = normalizar(nombre_provincia),
canton_n = normalizar(nombre_canton),
parroquia_n = normalizar(nombre_parroquia),
movilizacion_n = normalizar(movilizacion),
sexo_n = normalizar(sexo)
) %>%
filter(!is.na(edad_num), !is.na(anio))
nna <- datos %>% filter(edad_num >= 0, edad_num <= 17)
cat("Aprehensiones de menores 0-17 en el periodo:", nrow(nna), "\n")
nna <- nna %>%
mutate(
tipo_fuego_tag = !is.na(tipo_arma_n) &
str_detect(tipo_arma_n, "ARMAS DE FUEGO|ARMA DE FUEGO|FUEGO"),
tipo_blanca_tag = !is.na(tipo_arma_n) &
str_detect(tipo_arma_n, "ARMAS BLANCAS|ARMA BLANCA|CORTANTE|PUNZANTE"),
arma_detalle_ambiguo = is.na(arma_n) |
arma_n %in% c("", "NA", "OTROS", "OTRO", "SE_DESCONOCE", "SE DESCONOCE", "DESCONOCE", "DESCONOCIDO"),
categoria_arma = case_when(
(is.na(arma_n) | arma_n %in% c("","NA","NINGUNA","SIN ARMA")) &
!tipo_fuego_tag & !tipo_blanca_tag ~ "Sin arma",
!is.na(arma_n) & str_detect(arma_n, "FUSIL|AMETRALLADORA|SUBAMETRALLADORA|LANZA GRANADA|TRUFLAYS") ~ "Arma de guerra",
!is.na(arma_n) & str_detect(arma_n, "CARABINA|ESCOPETA|RIFLE") ~ "Arma larga",
!is.na(arma_n) & str_detect(arma_n, "PISTOLA|REVOLVER|REVOLVER|ARTESANAL") ~ "Arma corta",
!is.na(arma_n) & str_detect(arma_n, "CARTUCHERA|MUNICION|CARTUCHO|CARGADOR|PROYECTIL|VAINA") ~ "Munición/accesorio",
!is.na(arma_n) & str_detect(arma_n, "CUCHILLOS|CUCHILLO|MACHETE|NAVAJA|PICA|PUNZANTE|CORTANTE|ARMAS BLANCAS|DESTORNILLADOR|TIJERA|ESPADA|ESPAD|ESTILETE|HACHA|HOJAS DE AFEITAR|LANZA") ~ "Arma blanca",
arma_detalle_ambiguo & tipo_fuego_tag ~ "Arma de fuego (sin detalle)",
arma_detalle_ambiguo & tipo_blanca_tag ~ "Arma blanca",
TRUE ~ "Otra"
),
es_arma_fuego = categoria_arma %in% c("Arma de guerra","Arma larga","Arma corta","Arma de fuego (sin detalle)"),
es_arma_corta = categoria_arma == "Arma corta",
es_arma_guerra = categoria_arma == "Arma de guerra"
)
nna <- nna %>%
mutate(
mov_moto = !is.na(movilizacion_n) & str_detect(movilizacion_n, "MOTO"),
mov_auto = !is.na(movilizacion_n) &
str_detect(movilizacion_n, "AUTOMOVIL|CAMIONETA|TAXI"),
mov_motorizada = mov_moto | mov_auto
)
anios_completos <- 2020:2025
crear_tabla_totales <- function(df, incluir_armas = FALSE) {
if (incluir_armas) {
df %>%
group_by(anio) %>%
summarise(
Total = n(),
Hombres = sum(sexo_n == "HOMBRE", na.rm = TRUE),
Cortas = sum(es_arma_corta, na.rm = TRUE),
Guerra = sum(es_arma_guerra, na.rm = TRUE),
.groups = "drop"
) %>%
complete(anio = anios_completos, fill = list(Total=0, Hombres=0, Cortas=0, Guerra=0)) %>%
arrange(anio) %>%
rename(Año = anio)
} else {
df %>%
group_by(anio) %>%
summarise(
Total = n(),
Hombres = sum(sexo_n == "HOMBRE", na.rm = TRUE),
.groups = "drop"
) %>%
complete(anio = anios_completos, fill = list(Total=0, Hombres=0)) %>%
arrange(anio) %>%
rename(Año = anio)
}
}
crear_tabla_edades <- function(df) {
df %>%
filter(edad_num %in% 0:17) %>%
count(anio, edad = factor(edad_num, levels = 0:17)) %>%
complete(anio = anios_completos, edad = factor(0:17), fill = list(n = 0)) %>%
pivot_wider(names_from = anio, values_from = n, values_fill = 0) %>%
arrange(as.numeric(as.character(edad))) %>%
rename(Edad = edad)
}
crear_tabla_horaria <- function(df) {
df %>%
mutate(
franja = case_when(
is.na(hora_num) ~ "Sin dato",
hora_num >= 0 & hora_num <= 5 ~ "Madrugada",
hora_num >= 6 & hora_num <= 11 ~ "Mañana",
hora_num >= 12 & hora_num <= 17 ~ "Tarde",
hora_num >= 18 & hora_num <= 23 ~ "Noche",
TRUE ~ "Sin dato"
),
franja = factor(franja, levels = c("Madrugada","Mañana","Tarde","Noche","Sin dato"))
) %>%
count(anio, franja) %>%
complete(anio = anios_completos, franja, fill = list(n = 0)) %>%
pivot_wider(names_from = franja, values_from = n, values_fill = 0) %>%
arrange(anio) %>%
rename(Año = anio)
}
crear_tabla_provincias <- function(df) {
df %>%
count(provincia_n, anio = factor(anio, levels = anios_completos)) %>%
complete(provincia_n, anio, fill = list(n = 0)) %>%
pivot_wider(names_from = anio, values_from = n, values_fill = 0) %>%
rename(Provincia = provincia_n) %>%
mutate(Total = rowSums(across(where(is.numeric)))) %>%
arrange(desc(Total)) %>%
select(-Total)
}
t1_total <- crear_tabla_totales(nna, incluir_armas = FALSE)
t1_edades <- crear_tabla_edades(nna)
t1_horario <- crear_tabla_horaria(nna)
t1_prov <- crear_tabla_provincias(nna)
t2 <- nna %>%
filter(edad_num %in% 0:17) %>%
count(anio, edad = factor(edad_num, levels = 0:17)) %>%
complete(anio = anios_completos, edad = factor(0:17), fill = list(n = 0)) %>%
pivot_wider(names_from = anio, values_from = n, values_fill = 0) %>%
arrange(as.numeric(as.character(edad))) %>%
rename(Edad = edad)
sub3 <- nna %>% filter(es_arma_fuego)
t3_total <- crear_tabla_totales(sub3, incluir_armas = TRUE)
t3_edades <- crear_tabla_edades(sub3)
t3_horario <- crear_tabla_horaria(sub3)
t3_prov <- crear_tabla_provincias(sub3)
sub4 <- nna %>% filter(es_arma_fuego & mov_motorizada)
t4_total <- crear_tabla_totales(sub4, incluir_armas = TRUE)
t4_edades <- crear_tabla_edades(sub4)
t4_horario <- crear_tabla_horaria(sub4)
t4_prov <- crear_tabla_provincias(sub4)
sink(output_txt)
cat("LOS NIÑOS SICARIOS DEL ECUADOR\n")
cat("Estadísticas de aprehensiones de menores (0-17 años)\n")
cat("Período: 2020-2025 | Fuente: MDI\n")
cat("============================================================\n\n")
cat("(1) TOTAL ANUAL DE APREHENSIONES DE MENORES (0-17 AÑOS) CON DESGLOSES\n")
cat("=====================================================================\n")
imprimir_tabla(t1_total, titulo = "1.1 Totales y hombres por año")
imprimir_tabla(t1_edades, titulo = "1.2 Distribución etaria por año (0-17 años)")
imprimir_tabla(t1_horario, titulo = "1.3 Franja horaria de aprehensión por año")
imprimir_tabla(t1_prov, titulo = "1.4 Aprehensiones por provincia y año")
cat("\n(2) CONTEO ANUAL POR EDAD EXACTA (0-17 AÑOS)\n")
cat("=============================================\n")
imprimir_tabla(t2, titulo = "2.1 Menores por edad y año")
cat("\n(3) MENORES APREHENDIDOS PORTANDO ARMAS DE FUEGO (DESGLOSE)\n")
cat("=============================================================\n")
imprimir_tabla(t3_total, titulo = "3.1 Totales, hombres, cortas y guerra")
imprimir_tabla(t3_edades, titulo = "3.2 Distribución etaria (portaban arma de fuego)")
imprimir_tabla(t3_horario, titulo = "3.3 Franja horaria (portaban arma de fuego)")
imprimir_tabla(t3_prov, titulo = "3.4 Provincia y año (portaban arma de fuego)")
cat("\n(4) ARMAS DE FUEGO Y MOVILIZACIÓN MOTORIZADA (DESGLOSE)\n")
cat("=========================================================\n")
imprimir_tabla(t4_total, titulo = "4.1 Totales, hombres, cortas y guerra (fuego + motorizado)")
imprimir_tabla(t4_edades, titulo = "4.2 Distribución etaria (fuego + motorizado)")
imprimir_tabla(t4_horario, titulo = "4.3 Franja horaria (fuego + motorizado)")
imprimir_tabla(t4_prov, titulo = "4.4 Provincia y año (fuego + motorizado)")
cat("\nDefiniciones:\n")
cat("- Arma de fuego: incluye armas de guerra, largas, cortas y 'fuego sin detalle'.\n")
cat("- Arma corta: pistola, revólver, arma artesanal.\n")
cat("- Arma de guerra: fusil, ametralladora, subametralladora, lanzagranadas.\n")
cat("- Motorizado: aprehensión con movilización en moto o auto/camioneta.\n")
cat("- Horarios: Madrugada (00-05), Mañana (06-11), Tarde (12-17), Noche (18-23).\n")
cat("- Provincias: filas ordenadas por total de casos en el subconjunto (descendente).\n")
sink()
cat("\nArchivo de texto generado en:", output_txt, "\n")


