LA MODERNIZACIÓN DE LA REFINERÍA DE ESMERALDAS EMPEZÓ… POR EL PISO

La Refinería Estatal de Esmeraldas acumula décadas de malos manejos y decisiones que la han vuelto obsoleta y peligrosa.

La Refinería Estatal de Esmeraldas acumula décadas de malos manejos y decisiones que la han vuelto obsoleta y peligrosa, mientras que el actual Gobierno invierte millones de dólares en lo que parecen arreglos meramente cosméticos, como pintar los edificios y pavimentar las calles internas.

LA MODERNIZACIÓN DE LA REFINERÍA DE ESMERALDAS EMPEZÓ… POR EL PISO

El miedo gobierna en la Refinería Estatal de Esmeraldas (REE). Miedo al benceno; a la leucemia y al cáncer escondidos en los catalizadores; al ácido sulfídrico que vuela por las teas dejando un vaho a huevo podrido; miedo a las explosiones e incendios que paralizan el corazón; a las listas de despidos; miedo a la muerte que acecha; incluso miedo al silencio que grita entre los viejos fierros.

Así, entre temores y pánico, centenares de trabajadores de la planta, desde hace cinco años, esperan el milagro de la rehabilitación y repotenciación, que a decir de las autoridades del gobierno, cambiará la historia de la más importante refinadora nacional, con una inversión que hasta el momento bordea los USD 1000 millones y podría subir hasta USD 1400 millones, según información obtenida por La Fuente.

Maquillar al enfermo

A partir de septiembre del 2013, si alguien que no conoce la historia de esta refinería, ingresa a sus instalaciones, se lleva una grata impresión visual: las calles internas lucen un moderno pavimento tipo Samborondón; algunas piscinas de residuos han sido reconstruidas; la vieja tanquería, los edificios administrativos, y hasta las casetas de guardianía, ostentan un blanco intenso sobre el cual resaltan enormes logotipos multicolores, con el lema oficial: “Ecuador ama la vida”.

Aquí al parecer hubo una revolución, es la conclusión del impresionado visitante . Pero, apenas se dan los primeros pasos y empiezan las preguntas, la sorpresa es que los obreros parecen haber enmudecido súbitamente, o es que el silencio es parte de la seguridad industrial.

Alguien alcanza a musitar que tienen prohibido opinar, que «se asomen para conversar por Las Palmas (Playa de Esmeraldas)» en horas de la noche.

En esas condiciones, en algún rincón de la ciudad, o en la clandestinidad de los hogares de algunos operadores, fue posible traspasar el celofán de lo que según ellos no es más que publicidad. Y fue la realidad la respuesta más contundente. A las pocas horas de visitar la planta, un incendio alarmó a los obreros y a la población esmeraldeña.

Para nosotros eso es normal, dice un antiguo operador que ha visto morir a varios compañeros por enfermedades catastróficas, propias de la exposición a químicos contaminantes, como el tetraetilo de plomo, benceno, xileno, azufre y tolueno. “Nosotros somos los mejores bomberos del país, enfrentamos incendios y conatos de explosiones no menos de cuatro o cinco veces por año”, comenta, en medio de orgullo y dolor.

‘Juan’, a quien llamaremos así para proteger su identidad, es un técnico con más de 25 años de experiencia, y nos cuenta que desde el ingreso de la Marina a manejar la refinería (2007), la situación de los derechos laborales ha sido afectada como nunca entes en la historia, incluso ni en los tiempos de Febres Cordero, se vivió una experiencia tan lamentable, dice.

Como ejemplo señala el despido de más de un centenar de los más calificados operadores, acusados falsamente de ser parte de Gaspetsa, una pequeña empresa formada por trabajadores de Petroecuador. Luego de dos años de que se comprobó que jamás hicieron nada fuera de la ley, algunos reingresaron, otros volvieron subcontratados por compañías privadas, en una forma camuflada de tercerización, prohibida por la ley.

Desde entonces no existe dirigencia laboral, hasta los membretes de los sindicatos fueron cambiados o amoldados a los postulados oficialistas; por ejemplo, explica que el comité de empresa Cetrapín, crítico al gobierno, cambió a Cetrapec, controlado por trabajadores cercanos a Alianza País.

“Noto una especie de obsesión por el pavimento”, expresa Juan, “vea usted las carreteras del país bonitas, igual en la refinería, pero los técnicos nos preguntamos no era conveniente repavimentar las calles con el asfalto que produce la propia refinería y ahorrarnos esos recursos que no tenemos, o privilegiar cambios en las unidades operativas que son una bomba de tiempo”, agrega. Según información a la que tuvo acceso La Fuente, la repavimentación de la refinería y otros trabajos a cargo de la empresa Geinco, tiene un costo superior a los USD 30 millones.

En efecto, las calles están listas y bonitas, mientras el incendio registrado el 28 de noviembre de 2013, en el área de bombas de las unidades de destilación atmosférica y de vacío, se produjo por falta de mantenimiento y porque los equipos reportan fallas por obsolescencia.

Este incendio, como tantos que ocurren podrían evitarse si en lugar de maquillar al paciente para exhibirlo, se hubiese llevado a cirugía el corazón de la planta, que sigue esperando desde el año 2008, y tendrá que seguir así hasta el 2015, fecha en que las autoridades petroleras, han anunciado el milagro tecnológico.

Aseguran los técnicos que los tanques donde se almacena gasóleo, gas licuado de petróleo (GLP) y otros derivados, conforme a las normas de seguridad propias de una planta estratégica, tenían un color oscuro, gris, e incorporaban en su exterior los registros de volumen y otras mediciones, pero a alguien se le ocurrió pintarlos de blanco con los símbolos del proyecto gubernamental.

Jorge, otro trabajador de REE, lleva 21 años, hoy labora en HDS, la planta que produce diésel; él se ríe de las cosas extrañas que ve todos los días. Ahora ingresamos a la refinería y parece un mundo mágico, cuenta que mientras las calles son de otro mundo, a sus espaldas tiene una pistola apuntándole en la sien.

Desde hace años, nadie se permite reparar el sistema de enfriamiento del compresor, que funciona con ayuda de mangueras externas que lanzan agua dulce para evitar el sobrecalentamiento y el colapso del equipo, como se puede observar en las fotos, tomadas en noviembre pasado en forma reservada, justo cuando el vicepresidente Jorge Glas, recorría las modernizadas calles de la refinería, en medio de cámaras y micrófonos de los periodistas.

A Juan le sacude un extraño sentimiento y dice sentirse ofendido, cuando nos cuenta que como parte del proyecto de rehabilitación, se construye una enorme piscina en el centro de la refinería, para que los operadores se desestresen con el vaivén de los peces. Me gustaría contar con la piscina, pero cómo nos vamos a desestresar si estamos en el vaivén de que en cualquier momento se produce una nueva explosión, un incendio, si nuestra vida pende de un hilo, de la suerte, concluye.

Una historia, una tragedia

Durante cuarenta años de extracción petrolera, los diferentes gobiernos no pusieron atención a la necesidad de definir la autosuficiencia energética del país, construyendo sistemas de refinación capaces de resolver el problema de abastecimiento interno de derivados. El Ecuador ha seguido rubricando su condena de Estado paria: cacaotero importador de chocolates, petrolero importador de gasolinas.

Más refinerías, menos dependencia, parecería una fórmula sencilla de aprender, aunque arruine el negocio a los intermediarios importadores de derivados. Cuando se prendió la chispa del boom petrolero en la década de los setenta, los grupos de poder definieron muy bien el mapa de este viscoso negocio: la exportación de petróleo e importación de derivados quedó atada a los grandes intermediarios (traders) mundiales anclados en Ecuador a sus lobistas nativos de guayabera o levita, dependiendo el origen regional del mandatario de turno.

Una caricatura de esta tragedia se expresa en lo ocurrido con la REE, víctima constante de una manipulación interesada. Durante el período 1984-1988 (gobierno de León Febres Cordero), se forzó la suspensión de la planta procesadora de lubricantes para beneficiar la importación del derivado a una empresa vinculada al poder.

Las mezclas del petróleo liviano de EP Petroecuador con el crudo pesado de las compañías privadas, a inicios de la década de los noventa (gobierno de Rodrigo Borja), generaron un producto de 23 y 24° API, que se convirtió en el veneno de planta, creando casi el 50% de residuos, los cuales deben mezclarse con el diluyente cutter stock para obtener el fuel oil de exportación, otro negocio apetecido por los intermediarios.

La importación de cutter stock representa un promedio de USD 210 millones anuales. En el gobierno conservador de Sixto Durán Ballén y Alberto Dahik se completó la tragedia al engendrar un Frankenstein tecnológico, con una ampliación inútil a cargo de la empresa Técnicas Reunidas de España, intervención que no hizo más que estropear el funcionamiento de toda la planta.

En la actualidad la Refinería Esmeraldas es una de las más contaminadas y peligrosas del mundo, se paraliza hasta 14 veces al año por fallas operativas. En circunstancias normales una refinería es objeto de un paro programado, cada dos años para mantenimiento.

La Refinería Estatal de Esmeraldas – REE, es la principal planta procesadora de petróleo del país, fue construida entre 1974 y 1978 con una capacidad de 55 600 barriles diarios. En 1987, se realizó la primera ampliación a 90 mil barriles diarios y, en 1995, se inició la segunda ampliación a 110 mil barriles para tratar crudos más pesados. De 175 mil barriles día que es la capacidad instalada de todas las refinerías a escala nacional, el 65% corresponde a REE. Fue diseñada para procesar crudos livianos, superiores a 28° API, provenientes de los campos operados por la empresa estatal CEPE-Petroecuador, conocidos como “Joyas de la Corona”, cuyo petróleo contiene menores porcentajes de azufre y genera mayores volúmenes de productos limpios: gas licuado de petróleo-LPG, gasolinas y diésel, principalmente.

El problema central de refinería es la alta generación de residuos (50%), por procesar un crudo para el cual no fue diseñada, además de niveles críticos de contaminación ambiental, lo que ocasiona graves impactos a la salud de los trabajadores y la población del área de influencia, como sostiene el estudio realizado por la Universidad de Huelva-España, el año 2010.

Entonces, los programas de rehabilitación y repotenciación de la planta, debían estar orientados principalmente a resolver esa crisis estructural, la cual podría empezar por dotar a la planta de un crudo de 27 grados, con lo que se reduciría sustancialmente la generación de residuos y la importación de cutter stock. Esas decisiones tan sencillas de tomar se enfrentan a murallas internas que han impedido durante años salvar a la planta de la ruina en la cual se encuentra y reducir las importaciones y el peso del subsidio.

La refinería de Esmeraldas posee 22 fuentes de emisión, en su mayoría se trata de hornos y calderas, cuyos parámetros críticos son: concentración de azufre, material particulado y gases de efecto invernadero (CO2). Según informes técnicos de Esingeco (Plan Maestro para Cumplimiento de Calidad de Emisiones en la Refinería de Esmeraldas) y la UOP (“Esmeraldas Refinery Operacional Integrity and Personnel Development Screening Assessment – Final Report”) la Eficiencia Energética de la Refinería de Esmeraldas se encuentra en aproximadamente 54%, valor que manifiesta el grado de obsolescencia de los equipos de combustión, sistemas de intercambio, recuperación de calor, aislamiento térmico y manejo del sistema de vapor, eficiencia de motores y equipos, etc.

La REE consume 450 metros cúbicos de agua dulce por hora (m3/h), suministrada desde el río Esmeraldas, y produce un promedio de 245 m3/día de aguas residuales, las que son descargadas al río Teaone. Los parámetros más relevantes de dichas descargas en relación a la naturaleza de las actividades son: demanda química de oxígeno, fenoles, contenido de hidrocarburos y sólidos.

Diagnóstico de la planta

En el informe oficial de EP Petroecuador, con el cual se justificó el proyecto de rehabilitación de la refinería de Esmeraldas, se detallan varios aspectos críticos, entre los cuales se destacan:

  • Baja fiabilidad y daños continuos en equipos
  • Cuellos de botella en procesos
  • Plantas que nunca funcionaron
  • Baja continuidad operativa
  • Pérdida de producción de derivados
  • Ineficiencia en costos
  • Recipientes y tuberías con bajos espesores
  • Descargas gaseosas y líquidas al medio ambiente
  • Personal técnico incompleto, sin capacitación y desmotivado
  • Elevados índices de riesgos, accidentes y enfermedades
  • Constantes paros emergentes en las diferentes plantas
  • Derrames de hidrocarburos hacia el exterior y,
  • Conatos de incendio y accidentes de trabajo, algunos fatales.

Refinería parada negocio de importadores

Según el informe de Petroecuador remitido a la Asamblea Nacional, entre los años 2007 y 2012, la Unidad FCC, considerada el corazón de la refinería, estuvo parada más de 90 días, por fallas operativas. La planta de diésel HDS en el mismo período reportó 59 paros emergentes, que la mantuvo más de 500 días fuera de operación. Las unidades Crudo 1 y 2, Visbreaking 1 y 2, y CCR, no se quedan atrás, suman centenares de días de paralización por fallas operativas. Las explicaciones de las autoridades se resumen en el siguiente texto enviado a la Función Legislativa: “las consecuencias que originan los paros emergentes, son la disminución en la producción de derivados, como resultado de esto se ocasiona el incremento en la importación de productos para cubrir el abastecimiento nacional. Los paros emergentes también generan un rápido deterioro de los equipos debido a enfriamientos bruscos.

La principal causa de los paros emergentes en Refinería Esmeraldas se debe a fallas de energía en el Sistema Nacional Interconectado, situación que ha afectado directamente al sostenimiento de la operación de los sistemas de generación eléctrica, ya que se depende de la estabilidad del suministro de energía eléctrica del Sistema Nacional Interconectado.

A medida que se vayan ejecutando e implementando las modificaciones de los sistemas de generación de vapor con los trabajos contemplados en la fase II del proyecto de Rehabilitación de la Refinería Esmeraldas a cargo de SK&EC, y se ejecuten los dos proyectos del sistema de generación eléctrica a cargo de General Electric y Hernández Mancheno & Hidalgo Ingeniería, donde quedará garantizada la disponibilidad al 100% de los sistemas para sostener la continuidad operativa de la generación de vapor y eléctrica de Refinería”.

Ante tal panorama, el comentario de los operadores de la REE es común, cuando una planta deja de funcionar los importadores de combustibles se frotan las manos. Así, entre paros programados y no programados, y el crecimiento de la demanda de derivados, la caja fiscal del Ecuador se enfrenta a un callejón sin salida para los próximos años.

Según el estudio de Wood Mackenzie del 2013, el consumo de gasolina tuvo un crecimiento interanual del 7% en la última década, alcanzando los 63 mil barriles día el 2012, lo cual resulta insostenible. El consumo del año 2012 fue superior en 83% al consumo del año 2003, revela el informe que recomienda eliminar los subsidios a partir del 2014

Proyecto de rehabilitación

El año 2008, la administración de Petroecuador definió el proyecto de rehabilitación de la REE, orientado a recuperar la integridad mecánica para alcanzar la continuidad operativa al 100 % de capacidad, esto es 110000 barriles por día (BPD). Los principales componentes son: incrementar la capacidad operativa de la unidad FCC de 18000 a 20000 BPD de gasolina de alto octano y gas licuado de petróleo GLP, cambiando el reactor y el regenerador de FCC.

La rehabilitación de la planta consta de aproximadamente treinta proyectos, distribuidos en tres fases (fase 0, fase I y fase II), está orientado a recuperar la capacidad de diseño, ampliar la Unidad FCC de 18000 a 20000 BPDO, rehabilitar las áreas de servicios auxiliares (turbogeneradores y calderas), unidades no catalíticas I y II, instalación de una planta nueva para tratamiento de sosa gastada, construcción de tanques para asfaltos, nueva línea de agua cruda, etc. Con una inversión total de USD 855´ 000000, incluido IVA.

Los principales contratos fueron adjudicados directamente a favor de la empresa coreana South Korean Engineering and Construction – SK E&C.

Contratos suscritos con SK E&C

La unidad FCC (Fluido de Cracking Catalítico) es el corazón de la refinería, procesa 18 mil barriles diarios de gasóleo, que recibe de las plantas Crudo 1 y Crudo 2; de esa materia prima se obtienen 11000 barriles diarios de gasolina y 500 toneladas al día de gas licuado.

Las gasolinas que se generan en FCC registran 1300 ppm de azufre, las normas internacionales toleran un máximo de 50 ppm. Para cumplir las especificaciones, las gasolinas de la REE, tienen que mezclarse con naftas de alto octano (NAO) importadas, en una relación uno/uno.

Con el cambio del reactor y del regenerador, dos equipos que se complementan en el proceso de refinación, se subirá la carga nominalmente de 18 mil barriles día a 20 mil barriles, nominalmente, porque en la práctica, al no ampliarse la capacidad de las plantas Crudo 1 y Crudo 2 que abastecen a FCC con gasóleo, el nuevo reactor y regenerador no tendrán materia prima suficiente, al menos que se utilicen 4 mil barriles de residuo, pero igualmente al no haberse modernizado y ampliado las Merox, no existen posibilidades reales de aumentar la generación de productos limpios y mejorar su calidad.

El plan de ejecución de las tres fases de rehabilitación de REE, preparado por la gerencia de refinación, contemplaba que los equipos entren a operar el año 2011, como se aprecia en el siguiente cronograma oficial:

  • Paro Unidad FCC, 183 días (Abril-Octubre de 2011), para el cambio de reactor y regenerador.
  • Paro de las plantas: Crudo, Vacío y Visbreaking 1, 162 días (Mayo-Octubre 2011).
  • Paro de las plantas: HDT, HDS, CCR, 45 días (Agosto-Septiembre 2011).
  • Paro para la intervención en los cabezales de vapor, 30 días (Agosto 2011).
  • Paro de las plantas: Crudo, Vacío y Visbreaking 2, 178 días (Mayo-Noviembre 2012).

Sin embargo, por múltiples razones la instalación de los nuevos equipos, en especial el reactor y el regenerador, han sufrido varias suspensiones, la última debía ejecutarse a partir de septiembre del 2013, fue postergada para mayo del 2014, a la espera de que máximo en febrero llegue un horno que se envió a construir, de lo contrario nuevamente el cronograma sería modificado.

Como se ha referido, al gobierno militar de la década del setenta, le tomó cuatro años (1974-1978) construir toda la refinería, pese a contar con tecnologías no tan modernas como ahora. Según datos oficiales, el proyecto de rehabilitación iniciado el 2008 debió entrar en funcionamiento en el 2011, pero ha sido postergado en varias ocasiones.

El actual gobierno lleva cinco años ejecutando los procesos de cambio que, según nuevos anuncios, concluirían el 2015. Con las inversiones realizadas, a las que se deben sumar, el lucro cesante por la demora en la operación de los nuevos equipos, y los paros emergentes, sencillamente, se alcanza una suma con la cual bien se podría haberse construido una Unidad de Fluido de Cracking Catalítico (FCC) o una pequeña refinería.

El proyecto de repotenciación

En el Plan Maestro de Hidrocarburos, presentado en junio del 2013, el Ministerio de Recursos Naturales, definió que se deben llevar a cabo trabajos de mantenimiento y reconfiguración en las refinerías existentes para mejorar la calidad de los productos e incrementar su producción.

Los requerimientos actuales de calidad para la gasolina y el diésel actualmente son de 650 ppm y 500 ppm respectivamente comparado con, 30 ppm para gasolina y 15 ppm para el diésel en los EE.UU. Teniendo como objetivo mejorar la calidad de los combustibles, el gobierno designó especificaciones de 50 ppm en las gasolinas y el diésel a partir del año 2017.

El programa de mejoramiento de calidad de los combustibles, empezó a ejecutarse con la importación de derivados (diésel y nafta) de alta calidad para mezclarlos con la producción local; lo cual significó un incrementó de las importaciones entre 150 y 200 millones de dólares al año. En esa dirección, las autoridades del sector aprobaron nuevos planes enfocados en repotenciar las refinerías de Esmeraldas y Shushufindi, en función de obtener combustibles que se sujeten a las normas Euro V.

El programa consiste en instalar nuevas plantas para incrementar el octanaje, disminuir el contenido de azufre y ajustar otras características de los derivados que se producen en las dos refinerías. La planta de Shushufindi será ampliada la capacidad de 20 000 a 40 000 barriles diarios para atender la demanda de la región amazónica. El estudio no contempla a la refinería La Libertad, la cual será cerrada cuando la refinería del Pacífico entre en operación en el 2018.

Ep Petroecuador contrató con la empresa Axens el estudio de ingeniería de la configuración de las refinerías Esmeraldas y Shushufindi. Según lo planificado por la empresa, los trabajos del proyecto de repotenciación de las refinerías se ejecutarían en lo posible en paralelo, para no afectar la producción y abastecimiento nacional.

Cuando las refinerías se paralicen para interconexiones entre las plantas nuevas y las existentes se tendrá que cubrir la menor producción de derivados mediante importaciones con la finalidad de no afectar el abastecimiento interno de productos.

En la actualidad el país exporta crudo a un precio promedio de  USD 100,00 el barril, e importa derivados a USD 130,00 el barril, generando una diferencia negativa para el Estado de USD 30,00 por barril. Esa diferencia es la que se pretende beneficiar el país con la rehabilitación, repotenciación y ampliación del parque refinador.

Esta investigación fue escrita por Fernando Villavicencio V. y publicada en Focus el 09 de diciembre de 2013.
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