El Feriado Petrolero

“El feriado petrolero” es el último libro de Fernando Villavicencio. Allí sostiene que la corrupción y la ineficiencia en el sector petrolero provocaron pérdidas que superan en 3,5 veces a la crisis de 1999. Es una recopilación de sus investigaciones publicadas en su portal Focus Ecuador entre el 2015 y 2017. Por segunda ocasión, Villavicencio lanza un libro desde la clandestinidad.

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“El feriado petrolero” es el último libro de Fernando Villavicencio. Allí sostiene que la corrupción y la ineficiencia en el sector petrolero provocaron pérdidas que superan en 3,5 veces a la crisis de 1999. Es una recopilación de sus investigaciones publicadas en su portal Focus Ecuador entre el 2015 y 2017. Por segunda ocasión, Villavicencio lanza un libro desde la clandestinidad.

A dos meses de que el presidente Rafael Correa deje el poder, su gestión petrolera queda con números rojos y escándalos de corrupción que aún están siendo investigados. El activista y político Fernando Villavicencio lo llama “El feriado petrolero”. Ese es el título de su último libro donde argumenta cómo a través de negociados entre funcionarios, empresas y gobiernos que llegan hasta China y Tailandia, el Ecuador perdió 23 mil millones de dólares. “Una cifra tres veces superior al feriado bancario del año 1999”, sostiene. 

Este es el segundo libro petrolero de Villavicencio (Ecuador made in China fue el primero) y también el segundo que lanza desde la clandestinidad. En noviembre de 2014, mientras tenía orden de prisión, publicó  “Sarayaku, la derrota del jabalí”. Allí relata cómo enfrentó las acciones judiciales que iniciaron después de que denunciara al presidente Rafael Correa por la insubordinación policial del 30-S. Desde entonces el autor ha sido procesado por injurias y por divulgar información reservada de funcionarios; ha sido declarado insolvente y desde el 19 de diciembre de 2016 tiene otra orden de prisión en su contra. “El feriado petrolero” sale a la luz pública también después de incidentes con su familia. Su esposa, Verónica Sarauz, denunció esta semana que fue insultada y amenazada de muerte en los últimos meses.

El texto es una recopilación de los principales artículos publicados por Villavicencio en su  portal, Focus Ecuador. Sostiene, por ejemplo, que en la última década, la industria petrolera generó ingresos por USD 115.500 millones. Esta es la sumatoria de tres ingresos: 1) 93.000 millones como resultado de la venta de 1.297 millones de barriles de crudo a un precio ponderado de USD 70 por barril; 2) USD 7.000 de la exportación de derivados; 3)USD 15.000 por comercialización interna de combustibles. Pero los resultados son dramáticos: “Luego de tener los precios más altos de la historia petrolera, superiores a los USD 100 el barril y con un presupuesto de más de USD 40.000 millones, las empresas públicas Petroecuador y Petroamazonas están quebradas”.

En el libro, el autor desglosa 27 proyectos hidrocarburíferos que, según la documentación y los contratos a los que ha accedido, han generado pérdidas de USD 23 mil millones por ineficiencia en su gestión o corrupción. Los seis principales son:

1. Incremento de USD 3 en promedio en los costos de producción del petróleo en los campos petroleros de Petroamazonas y la ex Petroproducción en contratos de servicios específicos firmados con consorcios para operar los campos petroleros. Monto de pérdida: USD 4 mil millones

2. Renegociación de contratos petroleros de Participación y Prestación de Servicios, perjuicio por aplicación de tarifas fijas sin considerar la variable precio. Monto de pérdida: USD 3 mil millones.

3. Archivo de caducidad y juicio de peculado contra Petrobras, campo Palo Azul. Monto de pérdida: USD 2 mil 500 millones.

4. Intermediación del petróleo entregado a China y Tailandia, perjuicios en fijación de precios fuera del mercado, 1.200 barriles exportados con perjuicio de USD 2 por barril. Monto de pérdida: USD 2 mil 400 millones.

5. Construcción del proyecto petroquímico Eloy Alfaro (Refinería del Pacífico). Obra fallida por falta de financiamiento y sobreprecios en movimientos de tierras y fiscalización con Odebrecht y Worley Parsons. Monto de pérdida: USD 1 mil 500 millones.

6. Pérdidas por la repotenciación y rehabilitación de la Refinería de Esmeraldas. El proyecto inició con un costo de USD 187 millones y se disparó el 2016 a USD 2.200 millones, se estima que las obras ejecutadas no sobrepasan los USD 700 millones. Monto de pérdida: USD 1 mil 500 millones.

Justamente la Refinería de Esmeraldas es una de sus denuncias más recordadas de Villavicencio y es el primer tema de sus 18 capítulos. “Se ha convertido en una de las emergencias energéticas más larga y costoso de la historia del Ecuador: tiene la misma edad que la revolución ciudadana, con una inversión de USD 2.200 millones y aún no tiene resultados tangibles”. En este caso recuerda cómo la empresa surcoreana SK Engineering & Construction fue contratada sin licitación y que durante este gobierno ha suscrito convenios que bordean los USD 1.300 millones, dice Villavicencio. Además se conocieron 104 fallas en los trabajos de la rehabilitación hecha por la firma.

Otro tema que aborda es lo que llama la  ruleta de adjudicación. En el segundo capítulo señala a los decretos de emergencia y a la figura del giro específico del negocio como los principales métodos de contratación en Petroecuador. “Es necesario precisar que más del 90% de tecnología y equipos que adquiere Petroecuador es de fabricación extranjera, por lo que, debía realizarse una licitación internacional con las compañías fabricantes; sin embargo, las autoridades aplicaron la modalidad de compras locales. En este punto aparecieron una serie de empresas nacionales, creadas al calor de la urgencia y otras como simples membretes que iban a mutar en intermediarias o representantes de las compañías extranjeras. Bajo este paraguas contractual, la compañía intermediaria adquiere los bienes y servicios en el extranjero y los “revende” a Petroecuador, además se le condena a la empresa pública a cubrir los costos de desaduanización: aranceles e impuestos”. Así aparecen empresas como Geinco, Oil Services, Nolimit, Tesca, Legadoil, Heflin, Galileo Energy, Reyten, Jorge Vivar, MMR Group, Poweron, entre otras. El caso de la compañía Jorge Vivar Servicios de Ingeniería Mecánica, que pasó de tercerizadora de personal a constructora de equipos de refinación, es profundizado en el libro.

El documento también es un repositorio de decenas de nombres de los personajes que han administrado el petróleo en el Ecuador. Hace intentos por perfilar a las cabezas más visibles del entramado. Es así que allí se encuentra la historia de Álex Bravo, exgerente de Petroecuador, hoy detenido y procesado por el delito de cohecho. “El hombre de los grandes contratos tiene 5 empresas en Panamá” es el título del acápite sobre Bravo. Estas empresas son Pigmig, Escart, Girbra, Capaya y Rgh Investment Inc. Pero en Ecuador, señala su investigación, está vinculado también a otras cuatro compañías vinculadas a su familia y que han firmado contratos petroleros. “Hace 10 años, el esmeraldeño Álex Fabricio Bravo Panchano, una persona a la cual sus conocidos lo recuerdan vendiendo edredones, entró en Petroecuador por la puerta grande: ocupó el cargo de director del programa de rehabilitación de la refinería de Esmeraldas, uno de los proyectos más grandes del gobierno revolucionario que involucró más de USD 1.500 millones”.

Asimismo la participación de Carlos Pareja Yanuzzelli, exministro de Hidrocarburos y prófugo de la justicia, está contada en varios capítulos del libro. De él detalla, por ejemplo, que tras analizar 157 contratos en la estatal petrolera, Pareja Yanuzzelli era quien firmaba los más importantes. Es “un viejo conocido del sector hidrocarburífero, pero sobre todo, un hombre de absoluta confianza de Rafael Correa”. Relata cómo esta amistad nació cuando fueron compañeros de gabinete en el gobierno de Alfredo Palacio y las coincidencias que tuvieron en declarar la caducidad del contrato con la empresa petrolera Occidental. Más adelante aparecerán Enrique Cadena y su participación en la intermediación petrolera con China y Marco Calvopiña en las negociaciones con Tailandia; y Nilsen Arias, subgerente de Comercio Internacional de Petroecuador, de quien dice: “su huella consta en los mayores y controversiales contratos de compra y venta de petróleo, ventas anticipadas, líneas de crédito e importación de derivados”.

Otro episodio en esta historia la protagoniza la internacional Worley Parson Internacional que fiscalizó la repotenciación de la refinería de Esmeraldas y la construcción de la refinería del Pacífico. Trabajos que los hizo a través de la empresa ecuatoriana Tecnoazul, del grupo Azul, cuestionada por la Contraloría por facturar sueldos de su personal nacional como si fuera extranjero, dice Villavicencio. Pero en la historia petrolera de los últimos años hay decenas de empresas que el autor las señala y las ubica bajo el “El ranking del despilfarro”. Son 30  firmas en ese acápite y un recuento de cómo fueron beneficiadas. Más adelante, en otros capítulos del libro, aparecerán Odebrecht, la firma brasileña cuestionada e investigada en la región. En el caso de los contratos petroleros en Ecuador, participó en la refinería del Pacífico.

“El feriado petrolero” deja al lector las cifras dramáticas del manejo petrolero, enlazadas a innumerables hechos, personajes y empresas nacionales e internacionales. Un documento de consulta y de memoria histórica.

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